viernes, 9 de mayo de 2014

SON

Mar, arena y olas que no acaban de quedarse. Empezó de improviso y se movió describiendo rebuscados trazos, saturado de energía y vitalidad. Siguió girando dentro de sí mismo, llenando los ámbitos con su ritmo. Alegró su presencia en un revuelo de encajes espumosos y resonar de tarimas y tacones. De pronto acabó, dejando en el aire vibraciones que, como un latir de corazón, se fueron alejando en mis oídos.