miércoles, 27 de enero de 2010

PEREGRINO


El hombre estaba sentado bajo la sombra de un árbol a la orilla del camino. Recargado en el tronco, me miró llegar y extendió la mano invitándome a sentarme junto a él. Obviamente no era un mendigo. Sus ropas estaban en muy buen estado y se le veía saludable dentro de lo que permite ver la imagen de un anciano, bastante viejo. Quizá estaba tomando un descanso en el camino pues aún faltaba buen trecho para llegar a La Meca. Sentado, permanecía apoyado en su bastón como para guardar cierto equilibrio.
- ¡Alá sea contigo! - le saludé.
- Contigo venga - me contestó con voz débil.
- Dime anciano. ¿Vas a la Meca? - le pregunté para hacer plática.
- No, ya vengo. He cumplido con la ley en éste, el último año de mi vida.
- ¿Cómo sabes que éste es el último año de tu vida? - le pregunté intrigado.
- No se necesita ser santo ni sabio para saber que Alá me llamará muy pronto ¿No crees?
- No lo sé. ¿Tú como lo sabes? - le cuestioné.
- El profeta Ismael me lo susurró al oído.
- ¡Alá sea loado! ¿Te habló el profeta Ismael?
- A decir verdad no sé si fue Ismael o el mismo profeta Mahoma, pero esa voz me lo dijo al terminar la séptima vuelta del Tawaf en el preciso momento en que toqué con mi mano la Piedra de Alá.
- ¡Que sea por siempre alabado! - exclamé - Mis oídos son benditos por haber escuchado tus palabras, anciano. Eres un hombre santo.
- No lo creas. He sido tan humano como tú. El que ha merecido ese título ha sido mi bisabuelo, descendiente directo de un humilde escribano que tomó los dictados del Profeta.
- ¡Dios es Alá! - grité emocionado - ¡Soy partícipe de una inmerecida bendición! Es un milagro haberte conocido, anciano. ¿Puedo saber cual es tu nombre?
- Me llamo Ben Alí. El Profeta bendiga tu humildad, peregrino. Ahora quiero hacerte un regalo. Toma, - me dijo entregándome una pequeña bolsa de piel - es tuya.
- Gracias anciano. ¿Qué contiene?
- ¡Ábrela! - me dijo. La abrí y dentro hallé una moneda de oro.
- La bolsa es tuya y dentro de ella encontrarás una moneda cada mes. No más. Tú sabrás que hacer con ella. - Arrobado, me quedé contemplando la moneda por unos instantes. Quise agradecerle una vez más por el valioso presente, pero el anciano ya no estaba. Traté de encontrarlo entre los peregrinos del camino pero fue inútil. Sencillamente desapareció. Al arribar a La Meca cumplí con la ley y esa moneda se quedó allí. ¡Alá sea bendito!

martes, 19 de enero de 2010





EL AVISO

Nada se ha aproximado a lo que yo he visto. Ni la imaginación más febril alcanzará a figurar el más impresionante cataclismo jamás sufrido por la humanidad, o al menos, por esta humanidad. Nada nuevo, me dirán si les menciono al Sol. Es la fuente de energía de este sistema planetario. Sin embargo, así como se encarga de mantener la vida sobre la superficie de éste, su tercer planeta, un incremento sin precedentes en su actividad magnética creará colosales tormentas de energía que golpearán la Tierra destruyendo por principio todo aquello que se sirva de electricidad, anulando la principal fuente de energía que mantiene funcionando a la civilización actual. Las noches volverán a ser oscuras. Esa intensa actividad traerá aparejado un terrible aumento en la temperatura global, ya de por sí en proceso de calentamiento. Tan brutal impacto energético no sólo alterará la relativa estabilidad de las placas tectónicas de la Tierra sino que causará que se agiten como quien ondula y sacude una alfombra sobre el suelo, provocando su fractura en múltiples lugares. Estos movimientos telúricos generarán alrededor del mundo numerosas manifestaciones de vulcanismo verdaderamente aterradoras. Nada construido por el hombre podrá sobrevivir a esos mega terremotos. No habrá lugar seguro para la mayoría de los humanos y los que han construido refugios subterráneos con la esperanza de sobrevivir para adueñarse del mundo después de la catástrofe, bueno, han construido sus tumbas pues quedarán sepultados bajo los estratos geológicos. No parará ahí la pesadilla. Las aguas oceánicas se saldrán de sus cuencas y protagonizarán gigantescos maremotos cuyas olas monstruosas barrerán lo que haya quedado, cambiando totalmente el perfil de los continentes. Lo que hoy es desierto, será océano y lo que es océano será desierto. Cuando todo termine, quedará un planeta desconocido, nuevo y listo para que aquellos que hayan quedado, que los habrá, empiecen de nuevo y quizá sí, quizá no, repitan por enésima vez la misma historia.

Tal vez sea la última oportunidad para la especie, no lo sé, hay cosas que no nos está dado conocer. Hemos hecho esto por milenios esperando la chispa de la mutación, que aún no se presenta. Se aproxima el tiempo (¡qué concepto!) y debo retirarme. No puedo interferir pues sólo soy un Operario Universal haciendo su trabajo. Registro esto el 13 de diciembre de 2012 según su cómputo local. Aún les quedan ocho días.

miércoles, 13 de enero de 2010






A SAMUEL

Para Tita con afecto.


Querido Samuel:

Vas a decir que nunca antes me había comunicado contigo pues hace más de setenta años que no te he dirigido la palabra y también vas a decir que ahora te llamo por puritito interés y no te falta razón. De hecho, hasta hace poco no sabía de tu existencia, o al menos con ese nombre, pues como no te haces publicidad, sólo conocía a algunos de tus colegas que sí son muy connotados. Cuando me dijeron que tú eres el que se hace cargo de mis asuntos, pensé que bien podría haberme tocado alguien más conocido o renombrado, por motivos de falso orgullo. Tú sabes a lo que me refiero, como no conozco tu currículum... El hecho es que estoy siendo sincero contigo y tú lo sabes bien. Apelo a tu magnanimidad y comprensión de mis debilidades humanas y espero que no te ofendas si en este primer contacto pido tu asistencia y asesoría para la realización de mis proyectos. No pretendo ponerte a prueba ni mucho menos, créemelo. Es más, si no tuviera confianza en tus capacidades no estuviera escribiéndote ésta. Doy por hecho que me escucharás y ayudarás y sólo deseo recordarte que la ayuda cuando es oportuna, es mejor.

Por mi parte prometo que voy a ponerme al corriente sobre tus actividades y seguramente brillante trayectoria para sentirme más cómodo contigo en la medida en que te conozca mejor. Te aseguro que te tendré siempre presente. Espero con gran impaciencia los resultados de tus gestiones.
Afectuosamente
Onírico Cotidiano.
P.D. Por favor dales mis saludos a los demás arcángeles.

viernes, 8 de enero de 2010


PREDICCIÓN



Esa tarde, como todos los viernes, observaba cómo Michel afinaba los detalles para los horóscopos de la semana, cuando vi que su semblante palidecía y ponía los ojos en blanco. No era la primera vez que le pasaba eso cuando estaba con él, pero no dejaba de asustarme. Lo malo era que después de que regresaba de su viaje, permanecía en un estado de ausencia mental tremendo que le impedía dedicarse a los horóscopos y se ponía a escribir en un galimatías que sólo el entendía. Yo traté de interpretar esos escritos un par de veces pero después desistí definitivamente. Ese día terminó de escribir algunos cuartetos y me los leyó, aclarándome paso a paso su significado. Poco a poco me empecé a sentir mareado y confundido. Lo que me decía parecía salido de una collección de malos presagios.
- ¿Cómo puedes saber esto? - le pregunté verdaderamente intrigado.
- Los astros me lo dicen todo - contestó sin vacilar.
- Pero estos no son horóscopos - le contesté.
- No, no lo son. Un horóscopo cualquiera sólo rasguña la superficie del futuro, quizá unos cuantos días, pero lo que me dicen las visiones va más allá del tiempo. Conocen la eternidad. Lo que veo es una espiral ascendente inmensa donde los acontecimientos se presentan cíclicos y cada cierto periodo se repiten prácticamente iguales pero cambiando su entorno. Es casi como leer una y otra vez la misma historia pero con los personajes y los lugares cambiados y algunas otras pequeñas modificaciones. Las fechas son bastante precisas.
- Sin embargo - le dije - hoy te veo muy preocupado. ¿Qué viste?
- Mira. Tú sabes que jamás he tenido dificultades para predecir y que soy muy acertado, pero hoy, este día en que traté de avanzar más allá que de costumbre, no pude... No pude...
- ¿Qué fue lo que no pudiste hacer? - le presioné.
- No pude pasar del 21 de diciembre de 2012. ¡No hay nada más adelante! Los astros están ahí, el Universo está ahí, pero...
- ¿Pero que? - insistí.
- Lo que ya no está ¡Somos nosotros! - me dijo visiblemente alterado.
Lo tranquilicé como pude, le dije que descansara, que no se preocupara y que nos veríamos el próximo viernes. Cerré la puerta de su cuarto al salir y me fui, terriblemente afectado, a mi consultorio ahí, en el Instituto Psiquiátrico.

sábado, 2 de enero de 2010






MAGOS

Pues amigos (as), hoy estamos a 2 de enero de 2010 y por si no se habían dado cuenta, por aquello de las celebraciones, a este año ya nada más le quedan 363 días, tiempo apenas suficiente para poner en práctica los buenos propósitos que inundaron nuestros corazones. El tiempo se nos escurre como un pez y cuando volteemos la cara estaremos haciendo nuevos buenos propósitos para el año que viene y así sucesivamente. Es aquí donde me asaltan las dudas acerca de la efectividad de tan entrañable costumbre. Sé de buenas fuentes, que me han confesado su experiencia, que eso no funciona. Verán, unos siempre prometen lo que otros tienen que cumplir, por ejemplo: "... este año voy a lograr que mi marido cambie" o bien "este año yo me encargo de que no reprueben a Pepito" o "este año lograré que mi esposa deje de fumar" o lo que sea. Desde luego que los hay con verdaderas intenciones de cambio: "...este año cambiaré el coche" o "... este año sí voy a encontrar trabajo" o aquél que dijo "... pgometo do wover a tomad" y así ad infinitum.
Amigos, el optimismo es una enfermedad incurable y ojalá que contagiosa pero hasta ahora creo que nadie ha muerto por su causa. ¡Ya vienen los Magos de Oriente! No olviden poner su zapato y si al despertar el día 6 se encuentran con un montón de estiércol, ¡Busquen el camello!