martes, 1 de noviembre de 2011

SUCEDIÓ EN NOVIEMBRE

Esa noche parecían haberse desatado las fuerzas del infierno. Ojos que brillaban como brasas y cabezas sin cuerpo integraban un desfile macabro donde todos esos seres parecían danzar una coreografía espeluznante. Sombras escurridizas se movían al cobijo de la oscuridad y los reflejos de sus ojos indicaban claramente que las fuerzas del mal andaban sueltas. Algunos entes formaban grupos de tres o cuatro y se aproximaban a las puertas de las casas. Risotadas escalofriantes y algunos gritos indicaban que las víctimas caían una tras otra. Aquello era un aquelarre en plena calle y las brujas, los espectros y demás engendros hacían de las suyas sin que nadie hiciera algo por impedirlo. Yo acababa de salir de un bar cercano y como extranjero en esa población, jamás había visto nada igual. Oculto tras un seto, esperaba pasar inadvertido. De pronto, tras de mí, un ruido extraño me hizo voltear rápidamente para encontrarme cara a cara con unos ojos terribles y una sonrisa desdentada por demás impresionantes al tiempo que, como salida de la tumba, una voz chillona me gritó: "Trick or treat!" Yo, con rápidos reflejos, puse las manos en alto y de inmediato una cáfila me rodeó gritando al mismo tiempo la estridente frase. En eso, la casera abrió la puerta y con una sonrisa beatífica empezó a repartir dulces a todos los monstruitos. Yo simplemente me colé en forma muy discreta al interior donde un instante después me dio un ataque de risa.