- Qué bueno que al Mayor se le ocurrió celebrar de nuevo estos eventos ¿No crees?
- ¡Pero por supuesto! Realmente ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos reunimos, aunque debo decirte que el aire acondicionado deja mucho que desear. Siento que hace mucho calor.
- Sí, así es, pero creo que es porque el ambiente y el humor de los que estamos es verdaderamente cálido, en toda la extensión de la palabra.
- ¡Tienes razón! Además, los temas a tratar por los ponentes me sorprenden por lo novedoso de su enfoque y el profundo interés que se percibe por el ser humano.
- Ciertamente. Sin embargo, también es cierto que hemos olvidado grandemente la trascendencia de nuestra actividad. Hemos considerado también que nuestras enseñanzas a través de los años, han caído en tierra fértil y en consecuencia nos distrajimos bastante de nuestra labor de orientación. Si bien es cierto que todo parece marchar solo, tengo entendido que el Mayor ha considerado oportuno renovar esa actividad con acciones de reforzamiento.
- Creo que es muy oportuna esa decisión. Pero dime ¿Cuál es tu especialidad?
- Bueno, me dedico a la promoción del ideario básicamente.
- ¿De veras? ¡Eso está excelente! Necesitamos individuos como tú para conquistar nuevos mercados y fortalecer nuestras estructuras.
- Gracias, gracias. ¿Y tú qué haces?
- ¡Ahh! Mi labor es totalmente práctica. Digamos que soy miembro de lo que han dado en llamar "Front line people".
- ¿Es algún grupo de choque?
- Indirectamente sí. Verás, últimamente me he especializado en encender "la chispa del genio", es decir, que me encargo de motivar al que en alguna manifestación multitudinaria arroja, y perdón por la expresión, "la primera piedra" contra quien sea para desencadenar un hermoso zafarrancho, con granaderos, cocteles molotov, gases lacrimógenos y todo eso.
- ¡Guauu! ¡Debe ser emocionante!
- Lo es. Pero oye, no nos hemos presentado. Me llamo Orugario.
- ¡No me digas! ¿El sobrino de Escrutopo?
- ¿Lo conoces?
- ¡Y quién no! ¡Soy uno de sus más aplicados discípulos! Me llamo Prepúsculo y soy tu servidor.
- ¡Encantado! Pero vamos a sentarnos porque según veo, esto se va a poner ¡de los mil diablos!
