lunes, 30 de marzo de 2009






CAMBIO


Todo le resultaba bastante confuso y no encontraba ninguna explicación a esa serie de sensaciones contradictorias. Por una parte, la memoria ancestral de su especie le hacía sentir una gran seguridad y por otra, un no menos ancestral instinto de conservación le recomendaba que fuese muy cauto. Era muy posible que fuera el último de su especie pues desde que su mundo fue barrido por el Gran Diluvio*, no recordaba haber visto a otro miembro de su raza, lo que significaba la posible extinción de los suyos. Aún así, abrigaba la esperanza de que sus temores fueran infundados porque además de que extrañaba la compañía de sus congéneres, podía sentir en todo su organismo el advenimiento de un gran cambio aún sin tener la más mínima idea de qué clase de cambio se trataba.

El tiempo pasó rápidamente y una creciente curiosidad le impulsaba a arriesgarse en rápidos ascensos hasta tocar el punto de cambio de densidades para descender después rápidamente hasta el suelo. Poco a poco fue adquiriendo confianza y sintiéndose cada vez más apto, más fuerte y más seguro de sí mismo hasta que llegó la ocasión de asomarse ahí, donde el suelo asciende hasta llegar al límite de densidades. Su sorpresa no tuvo límites al contemplar un mundo que se extendía más allá de lo imaginable. Después se miró a sí mismo y se notó distinto. Un irresistible impulso le hizo avanzar al sentir la bienvenida de aquel medio y casi sin darse cuenta, respiró.

Esa misma noche, una gran alegría invadió su ser y uniéndose a decenas de voces que hablaban su lenguaje, también él empezó a croar.
*En realidad fue sólo un fuerte aguacero.

viernes, 27 de marzo de 2009



REPORTE DE RUTINA

(Fragmento final)


...Ciertamente se trata de una cultura muy antigua, milenaria diría yo. Este pueblo, o mejor dicho, estos pueblos se llaman a sí mismos Kreleng, que podría traducirse como Caminantes y creo que nada sería más cierto. Los Kreleng habitan su pequeño planeta con un sistema de migraciones periódicas efectuando una especie de rotación en las diversas regiones, y establecen asentamientos temporales donde levantan sus tiendas hechas de pieles que la verdad son muy confortables. Este sistema les permite disfrutar de climas, desde el tropical hasta el templado y debido a que el eje de rotación del planeta se encuentra perpendicular a su sol en toda la órbita elíptica, las "estaciones", prácticamente dos nada más, podría decirse que son como la primavera y el verano de la Tierra. Sin ser agricultores, se alimentan de los frutos de árboles y plantas silvestres a los que cuidan y respetan de una manera impresionante pues los podan y mantienen libres de plantas parásitas como quien cultiva su jardín. La abundancia podría ser el común denominador y no existe el abuso de dichos recursos pues saben que tras ellos vendrá un nuevo grupo en la siguiente migración. El trabajo remunerado no se conoce y aunque se realizan actividades colectivas e individuales de diferentes índoles, los que participan lo hacen como si disfrutaran de una competencia deportiva. La especialización es relativa porque todos hacen de todo y por excepción se efectúa el trueque. La propiedad privada se reduce a las tiendas, los utensilios de uso doméstico y los vestidos hechos de piel de animales que curten suave como gamuza y en general nadie tiene más de lo que necesita. Podría decirse que son unos verdaderos salvajes y sin embargo no conocen la guerra pues sus armas, el arco y las flechas, son usadas sólo para cazar y, cosa curiosa, no tanto por la carne pues comen poca, sino por la piel; en las partidas de caza, el que cobra una pieza se queda con aquella y se reparte el resto del animal con los demás.

Un adminículo distintivo de los Kreleng es el bastón con el que siempre caminan. Es un bordón recto hermosamente labrado, generalmente una cabeza más alto que su propietario, quien debe hacérselo personalmente. Una vez al año tiene lugar el festival de la partida, que marca el inicio de la migración, en la explanada central rodeada por las tiendas completamente, menos por un lado, aquél que marca el rumbo por el que saldrá la caravana.

Desde que tienen memoria, estas tribus han recorrido el planeta con el mismo sistema de modo que el mismo día exactamente, todas se ponen en movimiento, empleando también un mes exacto para llegar al "nuevo" lugar de asentamiento que, por supuesto, fue abandonado a su vez un mes antes por otra tribu. Existen dieciocho lugares así, de manera que un niño Kreleng cumplirá dieciocho años cuando migración tras migración, regrese a su lugar de origen. Cuando esto sucede, el joven debe fabricar su propio arco, sus flechas y desde luego su propio bastón, objetos que conservará toda su vida y que sólo él podrá utilizar, haciéndolo por vez primera en el festival de llegada a su tierra natal, con lo que adquiere la mayoría de edad.

Como conclusión a este reporte de bitácora que sé que nadie leerá jamás pero que cumplo por disciplina, puedo asegurar que los Kreleng son un pueblo tranquilo y respetuoso de su planeta, cuya ubicación en el Universo no podría precisar, respetuoso también de sus sencillas tradiciones y cuya única vivencia, notoria por lo extraña, fue mi estrepitosa caída a bordo de la Unidad Modular de Escape UME-202, en medio de la explanada y en pleno festival de llegada. Por haber roto su armonía, fui condenado por unanimidad a recoger toda la chatarra, a sepultarla sin dejar rastro y a ser feliz por el resto de mi vida.


Fecha desconocida, en algún lugar del Universo.
R.M.K. Clave 6577-2068 B.
1er. Navegante del GAIA 255-A (siniestrado).

lunes, 23 de marzo de 2009






ENCUENTRO



Fue una relación brevísima. La tuve frente a mí unos instantes cuando caminaba por el parque; cimbreante, cristalina, iridiscente. Se acercó casi hasta tocarme y me cautivó con su encanto. Yo permanecí inmóvil, tratando de prolongar aquel momento. De pronto, desapareció ante mis ojos y me salieron lágrimas, pues las pompas suelen hacerse de jabón.

miércoles, 18 de marzo de 2009





DE NEURONAS



Con ésto pretendo dejar bien sentadas las razones por las que no estoy de acuerdo con el activismo productivo-cuantitativo obligatorio. En realidad es muy simple, pues aunque pudiera ser un fenómeno polifacético, tiene un aspecto sobresaliente cuya evidente notoriedad es imposible dejar de percibir, a menos que se padezca de miopía encefálica, cataratas mentales o desprendimiento total de materia gris, enfermedades por demás muy comunes desde que la humanidad tiene memoria (siempre y cuando hablemos de una humanidad alerta y sin el menor asomo de amnesia existencial). Decíamos pues, que a menos que se adolezca de la sanidad cerebral mínima requerida para ingresar al círculo de los entendidos (que se entienda bien pues no deseo provocar malentendidos) cualquier persona en su sano juicio percibirá de inmediato la causa por la que las palabras, generalmente cargadas de profundo significado, se encuentren de pronto retacadas de una semántica envasada al alto vacío, comunicando nadas absolutas, lo que ya es algo, y saturando el saludable (concesión a priori) intelecto interesado en descubrir, equipado con la escafandra de su infinita curiosidad, "las profundas simas del océano del conocimiento"*. Sin embargo, el lector despierto y de agudo entendimiento habrá detectado, quizá desde sus inicios, que el objetivo del presente escrito es demostrar por qué la producción literal, que no literaria, puede dar como resultado una cuartilla verdaderamente letal, después de cuya lectura habrá que reanudar algunas conexiones neuronales que pudieran haber saltado por ahí debido a la sobrecarga que tal esfuerzo significa.


* Frase tomada del Cursilario Mexicano-Universal, de Ediciones Posketrais, 1939.


jueves, 12 de marzo de 2009





PERSEGUIDO




Había corrido como un loco durante los últimos tres minutos y casi sin aliento me oculté en aquel hueco en el callejón. No sé por qué se me ocurrió esconderme ahí pues sé muy bien que no tiene salida. El corazón me latía apresuradamente y mis pulmones no se daban abasto para obtener el oxígeno suficiente, que me permitiera recuperar un ritmo respiratorio normal. No quería ni moverme siquiera pues el ser que me perseguía bien podría estar allí afuera, acechándome pacientemente, listo para caer sobre mí. Finalmente recuperé el aliento y ya más tranquilo tracé un plan de escape. Saldría corriendo a más no poder para salir del callejón, tomaría calle arriba al llegar a la esquina hasta encontrar la casa abandonada donde podría ocultarme mejor. Esperé unos segundos más y luego, con todos mis sentidos alerta, salí disparado como un tiro hacia la boca del callejón, tan sólo para comprobar que aquel engendro venía nuevamente tras de mí. Podía sentir su presencia aún sin voltear a verlo y parecía solazarse con mi terror pues me daba la impresión de que no me alcanzaba porque no quería. Llegué hasta la casa abandonada y como pude me escurrí por una ventila hasta el sótano. Al brincar al interior sentí un extraño tirón seguido de una explosión que acabó con lo que quedaba de mi sistema nervioso. Cerré los ojos y esperé mi inevitable destino... Nada. Intrigado, busqué en la penumbra y encontré algo que hasta la fecha no me explico pero que es la única evidencia que quedó de mi odisea: un trozo de hule rojo y un tramo de cordel atados a mi cola.

lunes, 9 de marzo de 2009







SUBE Y BAJA


Nunca he sabido por qué, pero me ocupa sobremanera la inquietud causada por una inercia que rechazo desde una posición de falsa actividad. Por supuesto que no es una postura permanente pues se modifica de tiempo en tiempo - siglo más, siglo menos - de manera que de algún modo se establece una aparente dinámica que hace discurrir los acontecimientos como hilillos de agua en un cristal llovido, ya cambiando caprichosamente su trayectoria, ya fluyendo derecho como si supieran adónde van; algunos hasta se atreven a gotear para llegar al suelo. Sin embargo, la mayoría permanece en aquel limbo nebuloso donde no son ni lo uno ni lo otro y su principal valor, que deben tenerlo, estriba precisamente en su pasmosa indefinición, convirtiéndose así en el centro de una balanza cuyos platillos suben y bajan incesantemente en la eterna lucha por ver quién pesa más que aquél que pesa mucho. La ubicación central como fulcro de este inestable balancín, me causa un estrabismo sartreano por aquella necedad de ver ambos platillos a la vez y que cuando lo estoy logrando, la balanza desaparece y lo único que permanece claro en las retinas es un fiel agudo e inquieto diciéndome que no.

viernes, 6 de marzo de 2009





EL CONTENIDO



Aunque generalmente el continente nos puede indicar por su tamaño, forma, color o material, las características del contenido, en ese lugar de donde vengo, las cosas están ubicadas en el extremo total. Todos los envases, sin importar su tamaño ni su aspecto externo, contienen exactamente lo mismo, sin perjuicio de que la etiqueta diga que es mermelada de "molallanes" (fruta típica del lugar) o puré de "olampikes" (algo parecido a los tomates). Los productos líquidos son fabricados a base de la misma mengambrea pero rebajada con agua (supongo), hasta adquirir la consistencia deseada. Esto en la práctica, reduce al mínimo el problema de tomar decisiones de compra y resulta sorprendente mirar a los niños convidarse sus golosinas, que por supuesto están hechas de lo mismo, y ponderar la magnificencia de los "distintos" sabores. Por otra parte, el precio varía solamente en función de la cantidad de substancia adquirida, ya que cualitativamente no existe diferencia. De ese modo, si uno desea tomar una cerveza, adquiere la substancia envasada en botella ámbar o en bote, según su preferencia, en la inteligencia de que está comprando la mejor cerveza disponible. Por supuesto que esa substancia primordial se presenta también en estado sólido, con una textura parecida a la de las carnes frías, para los que prefieren las delicias de la masticación. Lo extraordinario es que en la compra de un kilogramo de este sólido, una familia de cuatro personas - ya quedan pocas tan numerosas - obtiene simultáneamente los equivalentes de pollo, jamón, pavo, mortadela, salami, butifarra o cualquier otro embutido. ¡Estupendo! ¿No? Me dirán entonces qué estoy haciendo aquí, en este mundo, en vez de quedarme allá en ese paraíso gastronómico. Bueno, pues la verdad es que a mí, extranjero en aquel lugar, me resultó muy difícil soportar una dieta en la que todos los platillos servidos por mis amables anfitriones, tenían el mismo desabrido gusto de un engrudo mal cuajado. Sin embargo, me traje algunas latas y como ven, estoy retapizando mi estudio. El producto tiene una excelente adherencia, seca rápidamente, carece de olor y rinde hasta cuatro metros cuadrados por cada lata de medio kilo, rebajada al 50% con agua, por supuesto.

lunes, 2 de marzo de 2009



REQUISITOS



- Lo sentimos mucho señor, pero no lo tenemos registrado.
-¡¿Cómo?!
- Así es, señor. Le repito, no está usted anotado.
- ¿Acaso debo estarlo?
- Forzosamente, es la única manera de ingresar.
- ¿Debería haberme inscrito? No lo sabía.
- ¡Por supuesto que no! Usted no tiene que hacer ningún trámite.
- Perdóneme, pero cada vez entiendo menos.
- Es muy simple. Nuestro departamento de relaciones públicas, en su sección de informática, lleva un minucioso control de todos los... aspirantes; evalúa sus méritos, los clasifica y los confronta con parámetros muy exigentes que, debo decirle, se han establecido aplicando la experiencia de siglos. Después de eso, el Comité de Admisiones se reune en pleno y por medio del voto secreto de sus integrantes se decide quienes serán los escogidos. Créame que esto ha cambiado mucho; en mis tiempos no era tan difícil, sin embargo, debo reconocer sinceramente que con este sistema se ha logrado erradicar la corrupción en un increíble 95%, considerándose el 5% restante como un... ingrediente de condescendiente tradición. (Suspiro) Lo cierto es que los requisitos actuales se han tornado ¡harto difíciles!
- Pero... yo, ahora no sé que debo hacer; estoy totalmente confundido.
- Bueno, bueno. Mire, usted me ha caído bien y voy a hacer una excepción. ¿Me permite su credencial de elector?... Gracias. - a continuación teclea algo en la computadora y espera. - ¡Ah! Aquí está. Vamos aver, vamos a ver... Mmhmh... Señor mío, aquí está la explicación. Según ésto, usted ha sido ¡Una verdadera hermana de la caridad!
-¿Deveras?
-¡Efectivamente! Todo indica que desde su infancia su coeficiente de maldad ha sido mínimo. Oiga usted: Arrancarles las alas a las moscas... Atarle a un gato latas vacías en la cola... Arrojar desde el balcón globos llenos de agua sobre los peatones... Usar un espejito para verles los calzones a las niñas de la escuela... Luego, más adelante, en su adolescencia... ¡Ah! ¡Éste es muy bueno! Inflar condones y regalárselos a las chicas del colegio de monjas ¡Para que jugaran en el recreo! ¡Ja, ja, ja! y después, todo lo que hizo en su primer coche, ¡Huy! La verdad, lo envidio.
- ¿Se está usted burlando?
- ¡Por supuesto que no! Pero... Continuemos... ¡Ah! Eludió el cumplimiento de su servicio militar mediante una cómoda gratificación al Capitán instructor... y ¡Mire nada más! Sobornó tantas veces a los agentes de tránsito que lo sorprendieron al conducir sin licencia ¡Que bien pudo sacar cinco de ellas con el acumulado! Luego tenemos que... Aquí dice que compró, con la módica suma de diez mil pesos, su título de abogado en 1965... Qué más... Veamos... ¡Ajá! La casa que posee fué el resultado de un despojo a costa de una solitaria anciana viuda que falleció en consecuencia de ese hecho... y ¡Luego escuche ésto! Compró al jurado calificador de un certamen de belleza para que saliera electa reina la hija de un colega suyo ¡con cuya esposa se "entendía"! ¡Qué buen detalle! ... Y mire nomás, que pagar con su propia hija las acciones de una empresa norteamericana. ¡Buen recurso! y barato, diría yo... Bueno, así sucesivamente, de modo que usted comprenderá que con un currículum como éste, no puede ni siquiera pretender ingresar aquí. Un historial así, es, desgraciadamente tan común... Su vida ha sido, según estos datos, de una mediocridad sublime desde sus inicios hasta el día de ayer. ¿¡Ayer!? ¡Con un demonio! Debe haberse caído el sistema o algo así porque ésto no está actualizado. Permítame un momento por favor. - Teclea nerviosamente en la computadora. - ¡Ah! Aquí llega. Efectivamente, hoy a las 13:50 hs., asesinó de un certero balazo, con premeditación, alevosía, ventaja y traición, a un ciervo de una especie en peligro de extinción, en temporada de veda, después de haber sobornado ¡faltaba más! a las autoridades respectivas. Luego, a las 13:50 hs. más un segundo, perdió el equilibrio debido a la reculada del arma y se precipitó a un barranco de más de veinte metros, desnucándose en la caída exactamente a las 13:50 hs. y siete segundos. ¡Ahora sí! ¡Bienvenido al Infierno amigo mío!