
AÑO NUEVO
Cada trescientos sesenta y cinco días aproximadamente, la Tierra completa una vuelta alrededor del Sol. Un concepto viejo, pero a veces me pregunto por qué los años no terminan y comienzan los días quince de mayo. Imaginen una rosca partida en doce rebanadas. Si de todos modos nos la vamos a comer, no importa cuál de éstas sea la primera y cuál la última. Julio César hizo su intentona y mandó hacer, en el 46 a. C., un calendario muy bonito que colgó en un muro de su despacho. Funcionó durante muchos años hasta que un sucesor de Petrus conocido en el mundillo eclesiástico como Gregorio XIII (en aquel tiempo la superstición no estaba de moda) dijo que aquello no estaba bien y en 1582 desarrolló un nuevo calendario más acorde con la cosa litúrgica y creo que hasta con la cuestión astronómica. Lo colgó también en su oficina y como vio que funcionaba bien para controlar el acelerado mundo de las celebraciones y el santoral, lo "recomendó" en forma obligatoria para regir el mundo secular y a la voz de "nihil obstat" le puso el "imprimatur" "AMDG" y hasta la fecha nos ceñimos a sus dictados. En sí no resultó muy exitoso hasta que a un discípulo de Juan (el de Gutenberg) se le ocurrió hacerlo más atractivo decorándolo con imágenes alusivas a los santos. Luego no faltó el creativo humanista que le puso el toque sensual y provocativo colocándole policromías de Salomé, Jezabel, las hijas de Lot, Betsabé y otras no tan connotadas pero igual de buenas (las imágenes), que incrementaron la clientela de posadas, hosterías y lupanares al solazar la pupila de los clientes mientras disfrutaban o esperaban un servicio. El calendario pues, nos dice el día en que estamos y se erige como el controlador de nuestro diario vivir. En fin, tengo frente a mí uno de escritorio ilustrado con una litografía donde se ven, del lado izquierdo del mes de diciembre, las bellas curvas de una callejuela de cierto pueblo en la Sierra Norte de Puebla. Sólo será útil hasta mañana y pasará después al cesto del olvido, pero ahora me sirve de pretexto para desearles a mis heroicos lectores un año 2010 lleno de superación personal, alegrías y bienestar donde quiera que se encuentren. ¡Un abrazo!