miércoles, 28 de octubre de 2009





HABITACIÓN 23



Este es un hotel de montaña, bastante alejado de cualquier ciudad. En los años que tengo en la gerencia recuerdo varios eventos interesantes, pero ninguno como el que les voy a relatar. Sucedió algo extraño con una pareja hospedada en la número 23 por lo que tuvimos que llamar a la policía. Cuando ésta llegó, empezaron las pesquisas y los interrogatorios. Yo estaba presente cuando el inspector pidió al hombre que le diera su versión de los hechos.
- Sí, inspector. Yo estaba al fondo del jardín del hotel, leyendo, pero alcanzaba a ver su bolso de manta gruesa asomar a un lado del tronco en el que se recargaba y que me la ocultaba por completo. Ella también estaba leyendo. Uno más de esos libros sobre hadas, ángeles y similares a los que se había aficionado de un tiempo a acá.
- ¿Cuánto tiempo?
- Pues, no más de tres meses creo yo. Esos temas le resultaban fascinantes pues según me comentaba, ya había visto en alguna ocasión esos fenómenos, además de tener una especie de sexto sentido que le permite percibir cosas que sólo ella puede ver. Es una persona muy sensible a cierto tipo de vibraciones; sabe con antelación cuando alguien va a llegar o lo vamos a ver, y no deja de sorprenderme la frecuencia con que esto sucede. Cosas así, señor, pero últimamente las hadas la traían muy entretenida hasta hoy, que no sé que sucedió. Yo terminé mi lectura, me levanté del prado donde estaba sentado y fui a alcanzarla. No estaba. Sólo quedaban ahí el libro que leía, sus lentes y su bolso. La busqué por los alrededores y la llamé varias veces sin resultado alguno. Resolví esperar para ver si regresaba pero al mirar que anochecía y que no volvía, recogí sus cosas y fui a la habitación buscándola ansiosamente por el camino sin resultado alguno. El personal del hotel la buscó también infructuosamente y ... decidimos llamar a la policía.
- Bien, por ahora no podemos hacer más. Le voy a pedir que se retire a su habitación y no salga de ahí por ningún motivo; pondré un guardia de seguridad a su puerta y controlaremos su teléfono por si entra alguna llamada. Si eso sucede, conteste usted conforme a las circunstancias. Si acaso es un secuestrador, pídale hablar con la señora para ver si se encuentra bien. ¿De acuerdo?
- De acuerdo.
Al día siguiente, la policía regresó y llamó a la habitación sin recibir respuesta. Abrieron el cuarto y encontraron todo en orden pero no había nadie dentro. El detective tomó de la cama un libro que había quedado abierto en una página ilustrada con un bello jardín, hadas diminutas y un arroyo que lo regaba. El detective se quedó petrificado del asombro al observar, casi al centro del grabado, a una pareja de personas maduras que, sonrientes, se despedían de él con la mano.

martes, 20 de octubre de 2009






REVOLUCIÓN


Los proyectiles rasgan el aire. Son balas de fusiles de asalto que fueron muy utilizados desde 1947 hasta por ahí del 2o15. Su clásico zumbido al pasar cerca asusta más que su indudable efectividad y siguen siendo armas muy favorecidas por algunos grupos insurrectos. Escuchar su inconfundible tableteo es de un efecto demoledor comparado con el silencio letal de los actuales láseres de alto poder.
Éste es un levantamiento más de los inconformes con el régimen impuesto por la OPD (Organización de Países Democráticos) que, lejos de satisfacer a las mayorías del pequeño Pauperkistán ha impuesto leyes más opresivas que las que estaban vigentes durante el mandato intolerante del último Ayatolah y su correspondiente fundamentalismo. Los dos únicos pecados que Pauperkistán ha cometido son encontrarse en un punto neurálgicamente estratégico del planeta y su recientemente descubierto potencial en mineral de Uranio. Una combinación mortal que en lugar de beneficiar al país lo ha convertido en botín de intereses internacionales. Los insurrectos han hecho del desértico territorio un lugar de muerte y desolación donde sólo ellos pueden sobrevivir debido a su conocimiento del terreno. Las tropas de la OPD han echado mano del más sofisticado armamento. Las armas láser, la artillería de Uranio empobrecido y el control de fuego por satélite han causado estragos en las huestes insurgentes, pero ellos siguen ahí. Ha sido muy frecuente que después de nutridos bombardeos, los invasores pretendan ocupar alguna zona, para encontrarse con un comité de recepción inesperado que desde todas partes hace fuego a discreción con tal intensidad y eficiencia que o retroceden o dan con sus huesos en la arena. Así están las cosas por acá en este año 2018 y yo, conciente del desarrollo de la Historia, cumplo con mi papel inexorablemente. ¿Qué hago aquí? Acabo de entregar un cargamento de fusiles de asalto AK-47 de última generación y doscientas cajas de munición a los mandos insurgentes y no son usados, son nuevos. ¿Cómo le hago? Bueno, organicé una pequeña cooperativa de producción en Pakistán.

miércoles, 14 de octubre de 2009



CONVERSACIÓN


- Pretextos, pretextos. Te lo digo por experiencia. Por los siglos que llevo horadando Conciencias. El resultado de mi trabajo ha sido siempre una Conciencia perfectamente ventilada, llena de aires renovadores que mantienen frescas las percepciones y abiertas las vías para nuevas ideas y nuevos proyectos. Trazan caminos para que las semillas del conocimiento salgan a la superficie, crezcan, florezcan y fructifiquen para alimentar otras Conciencias. De otro modo, toda esa información se iría contigo cuando te vayas de aquí. ¿Has pensado en eso? Todos, en mayor o menor medida tenemos algo que dar, lo que sea, pero lo podemos dar. Entonces yo, cuando veo un candidato me introduzco discretamente y empiezo a trabajar duro hasta que un día juzgo que esa Conciencia ya está a punto. Es ahí cuando me hago presente causando inquietudes, despertando intereses y abriendo nuevas posibilidades. Sin embargo, son muchos los que nunca me ven y la lista de pretextos para no hacerlo es interminable.
- Oye, entonces ustedes deben ser millones ¿No?
- Sí y no. Verás, en realidad tan solo somos una idea, un concepto, quizá una onda.
- Entonces ¿Cómo es que te veo?
- Es que miras lo que ya conoces o la idea que tienes de lo que yo soy.
- Luego ¿Tú no eres así?
- No lo sé, nunca me he visto.
- ¿Quieres decir que yo te puedo imaginar como yo quiera?
- Pues sí, así es. De hecho tú inventaste que soy un gusano, otros me piensan como un ángel, alguien más como una musa y uno que otro como extraterrestre, en fin.
- ¡Vaya! No me lo imaginaba... Valga la expresión.
- Pues esa es la verdad, cada quien utiliza las "herramientas" que tiene a la mano y déjame decirte que es muy conveniente tener un buen surtido de ellas.
- Creo que tienes razón.
- Gracias. Ahora debo retirarme porque tengo mucho quehacer, pues gracias a ti me paso el tiempo horadando Conciencias y tú, más vale que despiertes porque si no, se te va a olvidar eso que quieres escribir.

lunes, 12 de octubre de 2009



EL GUSANO OTRA VEZ




Todo había estado tranquilo hasta que el gusano apareció de nuevo y para ser congruente con su metodología, con una nueva pancarta bastante alejada de la originalidad. Sin embargo, no dejaba de ser cierta. Sin pensarlo mucho tomé la decisión (inapelable) de dejar por la paz mis piezas de museo y subir a este blog algo más reciente. Como era de esperarse nadie apeló mi decisión y a partir de ahora, mis quince lectores (se ven cinco al frente y como diez atrás) empezarán a sufrir torturas más mesuradas, más breves, más humanas. Yo, el piadoso, así lo he decidido por su propio bienestar y salud mental. Decir es hacer y aquí viene el primero.




ANCIANO



- ¿Cuántos años tienes?
- Bueno, según mis recuerdos desde que nací, este planeta le ha dado ciento doce veces la vuelta al sol.
- ¡Válgame! Pues te ves muy bien y luces muy fuerte. ¡Es increíble! ¿Nunca te has enfermado?
- En realidad no. He tenido muchos años buenos y algunos que no tanto pero mírame, aquí sigo. Es lo bueno de descender de una familia muy longeva.
- ¿Cuál sería tu recomendación para lograr esa longevidad, el vigor y la salud?
- Mira. Creo que es difícil ponerlo en pocas palabras pero tratando de sintetizar, te diré que existen tres requisitos para lograr eso. El primero es tener siempre los pies bien plantados en el suelo. El segundo, ser siempre uno mismo sin importar los tiempos y las costumbres y el tercero ser como yo, un Ahuehuete al que sólo le interesa vivir para dar una buena sombra.