
A SAMUEL
Para Tita con afecto.
Querido Samuel:
Vas a decir que nunca antes me había comunicado contigo pues hace más de setenta años que no te he dirigido la palabra y también vas a decir que ahora te llamo por puritito interés y no te falta razón. De hecho, hasta hace poco no sabía de tu existencia, o al menos con ese nombre, pues como no te haces publicidad, sólo conocía a algunos de tus colegas que sí son muy connotados. Cuando me dijeron que tú eres el que se hace cargo de mis asuntos, pensé que bien podría haberme tocado alguien más conocido o renombrado, por motivos de falso orgullo. Tú sabes a lo que me refiero, como no conozco tu currículum... El hecho es que estoy siendo sincero contigo y tú lo sabes bien. Apelo a tu magnanimidad y comprensión de mis debilidades humanas y espero que no te ofendas si en este primer contacto pido tu asistencia y asesoría para la realización de mis proyectos. No pretendo ponerte a prueba ni mucho menos, créemelo. Es más, si no tuviera confianza en tus capacidades no estuviera escribiéndote ésta. Doy por hecho que me escucharás y ayudarás y sólo deseo recordarte que la ayuda cuando es oportuna, es mejor.
Por mi parte prometo que voy a ponerme al corriente sobre tus actividades y seguramente brillante trayectoria para sentirme más cómodo contigo en la medida en que te conozca mejor. Te aseguro que te tendré siempre presente. Espero con gran impaciencia los resultados de tus gestiones.
Afectuosamente
Onírico Cotidiano.
P.D. Por favor dales mis saludos a los demás arcángeles.