Mientras más se aproxima el año 2012, más parecen coincidir los oráculos catastróficos. Las profecías pudieran ser algo digno de tomarse en cuenta. Verán por qué. Si como parece ser, el tiempo es un mero concepto, lo único que permanece debe ser la Eternidad, es decir, lo que no cambia, lo que siempre ha sido, lo que es, lo que será. Imagino que es una especie de dimensión desconocida para los humanos, presos como estamos en la cárcel material. Sin embargo, a manera de ejercicio, imaginemos también por un momento breve, para no arriesgar nuestra razón, que no tenemos cuerpo. Que sólo somos mente. No veremos a través de nuestros ojos. Lo primero que sucederá es que no veremos nada, o mejor dicho, veremos todo negro. El mundo material ha dejado de existir. El Universo entero ha dejado de existir. No tenemos antecedentes de forma; no sabemos cómo son las cosas. Estamos en el Caos. Tenemos todos los ingredientes pero no sabemos qué hacer con ellos. Como seres inmateriales no tenemos sentido alguno. Simplemente somos. Nada se escucha, nada se ve, nada se siente. Estamos conscientes de nuestra existencia pero nada más. El pensamiento requiere del cerebro y de palabras para expresarse y no podemos hacerlo porque no tenemos cerebro ni existe el lenguaje. Pensamos en ideas sin texto y nos asaltan con golpes instantáneos, como destellos de inspiración sin ubicación temporal. Tendríamos que ser pacientes. Algo imposible para quien es eterno, para quien no espera ni recuerda nada. En ese nivel, la Nada y el Todo son exactamente lo mismo. Es un presente perpetuo en el que todo es y no es al mismo tiempo. Ahora percibamos fugazmente nuestro mundo, como si tuviéramos la cinta de un filme en nuestras manos. Una cinta donde el inicio es el pasado. La parte media el presente y la parte final sería el futuro. Podemos ver la Historia, la actualidad y podemos ver también lo que se avecina. Terrible situación: somos profetas.
Si has logrado completar el ejercicio y has visto lo que los demás no pueden ver, créeme que lo siento. Si lo publicas te dirán que estás loco. Si lo callas te sentirás culpable. El desasosiego se apoderará de tu corazón y de tu vida. Ser profeta es una de las situaciones más temibles en que un ser humano se pueda encontrar. Te lo digo por experiencia.