Sírvase Vuesa Merced poner sus ojos en ésta, que con humildad escribo, sin pretensión alguna ni espurio deseo de sobrepujar su ínclita y ubérrima persona.
Es mi profundo deseo el aprehender su atención hacia los hechos que V.E. expone acerca de mi personal valer, en los fieros combates que contra Don Alonso Quijano hube de sostener y que no fueron puestos a consideración del vulgo por razones que ignoro. Fueron las mías campañas harto fieras, donde si de valor se trata, la enjundia y el arrojo no han sido superados ni en "la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros". Si a Vuesa Merced pluguiere, humildemente me ciño a sus deseos y suplícole me otorgue la gracia de otra lid en donde espero no ser tan escuetamente citado, sino descrito y ponderado con mayor amplitud e hiperbólica manera y que mi presencia y gallardía no se empañe tras los brillos de mi alfanje.
Indubitablemente suyo,
Pentapolín
Del Arremangado Brazo.
* Hallada en cierta correspondencia mantenida oculta por Lope de Vega, quizá con el oscuro deseo de utilizarla contra Don Miguel por no darles a algunos de sus personajes la oportunidad de desarrollarse plenamente.




