Estaban adornando la casa para Navidad. Pusieron el árbol artificial que simulaba ser natural y le colocaron capas de algodón sobre las ramas que simulaban la nieve. Luego vinieron las esferas que simulaban ser deliciosos frutos y remataron con una serie de luces eléctricas que simulaban las velas. Quedó padrísimo. Luego siguieron con el Nacimiento donde un cobertizo de madera simulaba un establo y colocaron lo necesario para simular un pesebre. Un vidrio bien arreglado con musgo alrededor que simulaba ser pasto, simulaba un pequeño lago. En lo alto del portal ubicaron una luz parpadeante muy bonita que simulaba la Estrella de Belén. El entorno se llenó con personajes que simulaban ser pastores en peregrinación con borreguitos y todo. Quedó muy bonito.
Llegó la Noche Buena y por supuesto que se sirvió una espléndida cena acompañada con sidra que simulaba ser champagne, con un pollo horneado que simulaba ser un pavo. A las doce se pusieron de pie con sus copas de vidrio que simulaban ser de cristal y todos brindaron con sonrisas que simulaban alegría. Todo salió bien, muy congruente. La cena terminó y se fueron retirando poco a poco. Fue un éxito, si consideramos que todos, sin excepción, simularon ser felices.
