miércoles, 30 de diciembre de 2009








AÑO NUEVO


Cada trescientos sesenta y cinco días aproximadamente, la Tierra completa una vuelta alrededor del Sol. Un concepto viejo, pero a veces me pregunto por qué los años no terminan y comienzan los días quince de mayo. Imaginen una rosca partida en doce rebanadas. Si de todos modos nos la vamos a comer, no importa cuál de éstas sea la primera y cuál la última. Julio César hizo su intentona y mandó hacer, en el 46 a. C., un calendario muy bonito que colgó en un muro de su despacho. Funcionó durante muchos años hasta que un sucesor de Petrus conocido en el mundillo eclesiástico como Gregorio XIII (en aquel tiempo la superstición no estaba de moda) dijo que aquello no estaba bien y en 1582 desarrolló un nuevo calendario más acorde con la cosa litúrgica y creo que hasta con la cuestión astronómica. Lo colgó también en su oficina y como vio que funcionaba bien para controlar el acelerado mundo de las celebraciones y el santoral, lo "recomendó" en forma obligatoria para regir el mundo secular y a la voz de "nihil obstat" le puso el "imprimatur" "AMDG" y hasta la fecha nos ceñimos a sus dictados. En sí no resultó muy exitoso hasta que a un discípulo de Juan (el de Gutenberg) se le ocurrió hacerlo más atractivo decorándolo con imágenes alusivas a los santos. Luego no faltó el creativo humanista que le puso el toque sensual y provocativo colocándole policromías de Salomé, Jezabel, las hijas de Lot, Betsabé y otras no tan connotadas pero igual de buenas (las imágenes), que incrementaron la clientela de posadas, hosterías y lupanares al solazar la pupila de los clientes mientras disfrutaban o esperaban un servicio. El calendario pues, nos dice el día en que estamos y se erige como el controlador de nuestro diario vivir. En fin, tengo frente a mí uno de escritorio ilustrado con una litografía donde se ven, del lado izquierdo del mes de diciembre, las bellas curvas de una callejuela de cierto pueblo en la Sierra Norte de Puebla. Sólo será útil hasta mañana y pasará después al cesto del olvido, pero ahora me sirve de pretexto para desearles a mis heroicos lectores un año 2010 lleno de superación personal, alegrías y bienestar donde quiera que se encuentren. ¡Un abrazo!



lunes, 28 de diciembre de 2009





COMUNICACIÓN



Hace tiempo lo instalé en una rama baja del guayabo y durante muchos días lo vigilé con frecuencia hasta que perdí el interés debido a los nulos resultados. Luego empezaron a llegar, primero uno, luego dos, y hasta tres al mismo tiempo. Son seres fantásticos, bellos y nada tímidos; parecen provenir de otra dimensión, se hacen presentes cuando se les da la gana y me daban la impresión de que podrían comunicarse conmigo. Lo intenté un par de veces pero desaparecieron de repente. Hoy decidí sentarme a esperarlos a la sombra del guayabo y tuve suerte. Llegó uno y yo permanecí inmóvil; se me acercó intrigado y quedó suspendido en el aire a no más de treinta centímetros de mi cara mirándome fijamente. Entonces le dije ¡Hola! ¿Estás contento? Para mi sorpresa ¡Movió la cabeza afirmativamente! Voló hasta el bebedero y se puso a libar el néctar. Regresó conmigo, me miró nuevamente y desapareció llevándose con él su armonioso zumbido.

lunes, 21 de diciembre de 2009





EL TAV


Ha sido mucho tiempo de búsqueda, investigación, desvelos y privaciones y aún no lo puedo encontrar. Hace algunos años, cuando leí "El Aleph" de Borges, estuve a punto de viajar a Argentina para verlo porque estoy seguro de que él sabía algo y tengo la fuerte sospecha de que conocía los complejos intríngulis de la Cabalah y por supuesto que el cuento de marras ha sido una forma velada para comunicar, a los adeptos, verdades ocultas que sólo algunos espíritus privilegiados soportarían conocer. Yo sé lo que busco. Creo que Borges también lo sabía y que Daneri fue un pretexto para darle, al inefable encuentro con el Aleph, una especie de rebuscada sofisticación con el objeto de despistar al lector; como una cortina de humo en donde Beatriz Viterbo y todo lo demás forma parte de las volutas para provocar la confusión y el despiste. Yo no haré lo mismo. Seré claro y transparente y les digo que estoy buscando "El Tav". Ahora estoy tratando de encontrarlo en las ruinas de una vieja casona en Tel Aviv, en el sótano para ser preciso y con el pretexto de investigar las técnicas constructivas de la época. El Tav es un punto extraordinario donde se encuentran al mismo tiempo todas las nadas del Universo. La Nada absoluta y terrible vista desde todos los ángulos. Se dice que quienes lo han tan sólo vislumbrado han perdido la razón, si acaso la tenían. En este momento me encuentro recostado bajo la escalera y contando hasta el decimonono escalón. Apago la linterna y espero descubrirlo.


miércoles, 16 de diciembre de 2009







PERFECTO


¿Desde cuándo podemos llamar a la intolerancia una virtud? Bueno, me dirán ustedes que quizá haga falta una buena referencia de tiempo y lugar; tal vez, pero la intransigencia en cuestiones de fe, ha sido tradicional e históricamente aplaudida y ensalzada. Una persona religiosa, con profunda convicción en sus creencias, se convierte ipso facto en un contenedor cerrado. Ahí no puede entrar nada que no sea lo mismo que ya existe dentro y no puede salir nada que no sea su mismo contenido. Es una fórmula exitosa por lo fácil pues desaparece cualquier conflicto mental; cualquier valoración ética sale sobrando; es un tapujos ideal para marchar siempre hacia adelante. La coexistencia, por lo tanto, resulta muy difícil en tiempos de intolerancia.
Al-Andalus, año 850. Abderramán II se sentía inquieto por la forzada convivencia con cristianos y como buen musulmán decidió hacer una depuración en su califato para que pintara de colores más islámicos. Se planteó algunas ecuaciones y la primera incógnita que despejó dió como resultado, tras algunos cuestionamientos bastante cuestionables pero muy eficaces, que había que eliminar algunos miembros de esa ecuación de convivencia para que las cosas fueran como deben ser por aquello de que "Dios es Alá y Mahoma su profeta". En la iglesia de San Asiscio había un cura claridoso que no estaba de acuerdo con Abderramán y mucho menos con Mahoma. Paladín del cristianismo a rajatabla, dijo su verdad y lo que pensaba acerca del profeta de Alá, ante los oídos menos adecuados y más musulmanes que pudo encontrar.

A orillas del Guadalquivir, abril 18 de 850; "Campo de la Verdad". Mansamente se dejó llevar y lleno de santo fervor entregó su cuello a la cimitarra del verdugo.

Yo en lo personal, no estoy muy convencido del martirio como camino a la salvación, pero ha de ser porque no soy cristiano ni musulmán y porque no me llamo Perfecto.

martes, 8 de diciembre de 2009








OCULTO


Ésta es una época maravillosa en el sentido más amplio de la expresión. Nunca antes se habían visto cosas tan extraordinarias creadas por el hombre y nunca el conocimiento se había divulgado tanto y a la vista de todos. Bueno, déjenme decirles algo. La mejor manera de ocultar algo es precisamente ésa, ponerlo a la vista de todos, porque no es lo mismo que todo el mundo vea los sorprendentes resultados de un complejo proceso, que averiguar cómo se llegó hasta ahí. Eso es el conocimiento hermético del siglo XXI, pero créanme que no difiere del conocimiento oculto del siglo XIV más que en profundidad y precisión; podría extenderme de siglo en siglo desde entonces. He visto todo lo que ojos humanos no han podido ver, desde la infinitud del Universo hasta las más pequeñas partículas del átomo y puedo presumir de haber manipulado sabiamente la energía hasta convertirla en materia y les aseguro que es fácil si se sabe cómo. Me llamo Erasmus y nadie me conoce. Soy heredero de Flamel, Dee, Kelly y Fulcanelli y conté a Newton entre mis amigos. Poseo y administro "La Gran Obra" y eso explica mi presencia en este siglo. ¿Mi misión? Buscar un sucesor, y no me iré de este nivel hasta encontrar al Percival de corazón puro que sea digno receptor del gran misterio; tal vez pronto lo encuentre, tal vez él me encuentre a mí, tal vez nos encontremos. Mientras tanto, trata siempre bien a tu vecino. Podría ser yo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009







HACERSE DE PALABRAS


Cada vez con más frecuencia me encuentro con que en mi "caja de herramientas" tengo una cantidad de recursos ya muy, muy gastados. Trataré de explicarme. Cuando escribo, tengo la sensación de estar diciendo lo mismo cada vez aunque no sea así; quizá los conceptos y las nociones sean diferentes, tal vez las situaciones y los personajes también difieran pero hay algunas cosas que permanecen invariables, permanentes, impertérritas diría yo, tozudas hasta el extremo, con pequeñas variantes evolutivas para bien o para mal de vez en cuando. Me refiero a las palabras. Ésas que unas veces se comportan como potros cerriles sobre cuyos lomos no puedes soportar mucho tiempo, y otras que se desplazan con suave contoneo por las veredas del papel como educados caballos de paso. Debería haber alguien dedicado a la creación permanente de nuevas palabras; vocablos novedosos con o sin raíces etimológicas pero frescos, actuales y de buen nivel, eufónicos y sencillos, útiles y funcionales.
Creí estar soñando cuando me encontré en una Feria del Libro, un volumen bellamente presentado con pastas modernas de buen gusto cuyo título rezaba: "Neologismos Castellanos para el Siglo XXI". El tomo era el único y estaba envuelto en película plástica transparente. Tuve que ocultar mi emoción al verlo, y fingiendo indiferencia pregunté su precio que me pareció barato. Lo compré y en llegando a casa, con manos temblorosas por la emoción, le quité la envoltura y con gran expectación corrí las páginas... Salvo unas tenues líneas que rayaban sus hojas, todo el volumen estaba en blanco. Bueno, no todo. En la primera de forros y con tipografía Courier de doce puntos decía:

GRACIAS POR SU COOPERACIÓN.
CUANDO LO LLENE, HAGA EL FAVOR
DE PRESENTARLO EN LA
ACADEMIA POBLANA DE LA LENGUA
DONDE LE ESPERA UN PEQUEÑO OBSEQUIO
POR SU APORTACIÓN AL DESARROLLO DE
NUESTRO BELLO IDIOMA.