martes, 26 de abril de 2011

ENTREVISTA

- ...Y dime: ¿Tú crees que haya extraterrestres viviendo entre los humanos?
- Pues verás. A lo largo de los años ha habido muy diversas opiniones acerca de ese punto. Algunas dicen que creen eso las mentes calenturientas de personas con gran imaginación y deseos de notoriedad que aseguran  haber conversado con ellos. Otras sostienen que en realidad los humanos no tenemos ni idea de cuántos extraterrestres andan por ahí circulando como si tal cosa. Unas más pretenden aportar pruebas fehacientes de que desde tiempos inmemoriales, los extraterrestres han intervenido en el desarrollo de la humanidad y no faltan los que aseguran que nuestra civilización, sobre todo en el aspecto tecnológico, está basada en las enseñanzas de aquellos. Por otra parte, los científicos nos dicen que para que algún extraterrestre llegue aquí, deberá viajar a través del espacio por muchos años luz y que el proceso de aclimatación puede ser poco menos que imposible por las diferencias en atmósfera, gravedad, temperatura, radiación solar, virus, bacterias y no sé cuántas cosas más. Sin embargo, no es una imposibilidad absoluta pues se supone que una civilización tan avanzada como para viajar por el espacio, seguramente tendrá resueltos todos esos problemas que para nosotros son prácticamente insalvables, al menos por el momento. Además, generalmente se comete el error de juzgar dichas posibilidades con base en un punto de vista terrestre y desde luego a la luz de la tecnología terrícola, que aunque es bastante avanzada, no ha podido resolver cómo viajar por el espacio y sigue dependiendo de cohetes, un principio de propulsión tan antiguo como la cultura china y que no nos llevará tan lejos como quisiéramos.
- Todo eso está muy interesante pero no me contestaste si tú crees que haya extraterrestres viviendo entre los humanos.
- ¿No? Bueno, pues la verdad es que tengo una especie de combinación de dudas con certezas. De verdades con mentiras. De hechos con creencias. De...
- ¡Es suficiente! ¡Es suficiente! Realmente te agradezco la cantidad de información que me has dado. Has sido realmente generoso e ilustrativo y en consecuencia creo haber cumplido mi objetivo - dijo el extraterrestre, al tiempo que un rayo proveniente de lo alto lo transportaba hasta su nave.

martes, 19 de abril de 2011

CONVENCIÓN

- Qué bueno que al Mayor se le ocurrió celebrar de nuevo estos eventos ¿No crees?
- ¡Pero por supuesto! Realmente ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos reunimos, aunque debo decirte que el aire acondicionado deja mucho que desear. Siento que hace mucho calor.
- Sí, así es, pero creo que es porque el ambiente y el humor de los que estamos es verdaderamente cálido, en toda la extensión de la palabra.
- ¡Tienes razón! Además, los temas a tratar por los ponentes me sorprenden por lo novedoso de su enfoque y el profundo interés que se percibe por el ser humano.
- Ciertamente. Sin embargo, también es cierto que hemos olvidado grandemente la trascendencia de nuestra actividad. Hemos considerado también que nuestras enseñanzas a través de los años, han caído en tierra fértil y en consecuencia nos distrajimos bastante de nuestra labor de orientación. Si bien es cierto que todo parece marchar solo, tengo entendido que el Mayor ha considerado oportuno renovar esa actividad con acciones de reforzamiento.
- Creo que es muy oportuna esa decisión. Pero dime ¿Cuál es tu especialidad?
- Bueno, me dedico a la promoción del ideario básicamente.
- ¿De veras? ¡Eso está excelente! Necesitamos individuos como tú para conquistar nuevos mercados y fortalecer nuestras estructuras.
- Gracias, gracias. ¿Y tú qué haces?
- ¡Ahh! Mi labor es totalmente práctica. Digamos que soy miembro de lo que han dado en llamar "Front line people".
- ¿Es algún grupo de choque?
- Indirectamente sí. Verás, últimamente me he especializado en encender "la chispa del genio", es decir, que me encargo de motivar al que en alguna manifestación multitudinaria arroja, y perdón por la expresión, "la primera piedra" contra quien sea para desencadenar un hermoso zafarrancho, con granaderos, cocteles molotov, gases lacrimógenos y todo eso.
- ¡Guauu! ¡Debe ser emocionante!
- Lo es. Pero oye, no nos hemos presentado. Me llamo Orugario.
- ¡No me digas! ¿El sobrino de Escrutopo?
- ¿Lo conoces?
- ¡Y quién no! ¡Soy uno de sus más aplicados discípulos! Me llamo Prepúsculo y soy tu servidor.
- ¡Encantado! Pero vamos a sentarnos porque según veo, esto se va a poner ¡de los mil diablos!

martes, 12 de abril de 2011

EL TODOPODEROSO



- Cortemos camino por aquí Wagner,  no quiero que seamos sorprendidos por quien ya sabes.
- Señor, ¿Acaso teme que lo encontremos, o más bien que él nos encuentre?
- Mentiría si te digo que no porque algo me da mala espina. Su comportamiento dista mucho de ser normal. Jamás animal alguno se había encariñado conmigo. Caminemos a paso vivo a ver si le damos el esquinazo.
- Pues yo no lo veo por aquí. Hasta donde la niebla y la noche me permiten ver, ningún caniche nos persigue.
- No importa Wagner. Avancemos ahora con cautela que la esquina se aproxima. Podría estar agazapado por ahí esperándonos...
- ¡Dummheiten! No existe un perro con tantas habilidades, Señor.
- ¡Calla y camina! Un poco más y estaremos en casa.
Llegado que hubieron a la mansión del Doctor, éste abrió la puerta y ambos entraron en la acogedora sala y se dejaron caer sin remilgos en sendos sillones. Aún no recuperaban el aliento cuando para su sorpresa, vieron frente a ellos, sentado y con la lengua de fuera, un caniche que los observaba. Sin más trámites, en medio de una fumarola sulfurosa que invadió el aposento, apareció en su lugar la figura inconfundible de Mefistófeles.
- ¡Sheisse! - exclamó el Doctor tomado por sorpresa - ¿Lo ves Wagner o mis ojos me traicionan? ¿No que sólo era un dummer hund? He aquí "des Pudels Kern".*
- Perdón Señor. No volveré a dudar de sus atinadas percepciones - respondió un aterrorizado Wagner.
-¡Basta! Conque dummer hund, ¿No? - exclamó exaltado Mefistófeles con una voz siseante y cavernosa - No menosprecies Fausto mis recursos. Lo que pasa es que en tu caso, no voy a gastar mi pólvora en infiernitos - añadió despectivo.
- Vamos "Mefis" - le replicó el Doctor - debieras saber que tus efectos especiales no me asustan. Por mí puedes hacer malabares con tus cuernos.
- ¿De veras no me temes? - preguntó incrédulo Mefistófeles con expresión compungida ante la incrédula mirada de Wagner que temblando más que un chihuahueño no dejaba de santiguarse.
- Así es en verdad. Yo, el Doctor Heinrich Fausto sólo le temo a...
- ¿A quién, si se puede saber? - dijo Mefistófeles muy interesado y poniendo sus pupilas más rojas todavía.
- ¡A J. W. Goethe! Él es el todopoder que puede cambiar mi destino a voluntad, así como el de Wagner y aunque no lo creas - el Doctor Fausto hizo una pausa dramática y concluyó alzando la voz - ¡El tuyo también!
La sala se estremeció con un estampido y Mefistófeles desapareció dejando, como dicen los cánones, un intenso olor a azufre.

*la verdadera naturaleza del puddle.

martes, 5 de abril de 2011

GIUSEPPE


El bueno de Giuseppe jamás conoció por experiencia propia sus dotes extraordinarias. Todo lo que hacía en éxtasis le era relatado con posterioridad. Según esto, nunca disfrutó de esos eventos. Si hubiera vivido en estos días quizá hubiera sido sujeto de estudios por parte de la ciencia y no creo que eso lo hubiera hecho más feliz. Lo imagino encerrado en lugares totalmente asépticos, conectado a una maraña de cables y aparatos y sometido a experimentos y comprobaciones exhaustivas; aislado e incomunicado para facilitar su control. Bueno, en aquella época, a medio siglo XVII, le pasó lo equivalente pero sin ser sometido a estudios extenuantes. A las autoridades les bastaba con enviarlo a lugares más o menos remotos para evitar la trascendencia de su inusual comportamiento. Este recurso no siempre les funcionaba pues tarde o temprano sus proezas se filtraban y empezaba a causar molestias a la superioridad. Paradójicamente, parece que mientras más increíble o extraño sea un fenómeno, más es bloqueado por quienes podrían salir beneficiados con un buen manejo de imagen y algo de mercadotecnia. Los conceptos de súper héroe y de súper poderes pudieran haber sido materia de herejía en un tiempo supervisado por la "Santa" Inquisición, donde al parecer, Dios era considerado incapaz de producir o patrocinar fenómenos paranormales, dejándole al Diablo toda la iniciativa y desde luego la paternidad de todo tipo de prodigios. Giuseppe no escapó a dicho escrutinio pero debido a la sencillez de su espíritu, los inquisidores decidieron que no era capaz ni de eso. Tuvo suerte y todas las levitaciones y vuelos, que fueron muchos, que el humilde fraile realizó en su vida, resultaron finalmente aceptados como arrebatos de fe, que lo llevaron a la canonización y los altares el 16 de julio de 1767 por el Papa Clemente XIII, con el nombre de San José de Cupertino. Se le considera, entre otras cosas, patrón de los astronautas. ¡Qué cosas! ¿No?