Nació en un lugar al Este de Jaipur en las colinas de Aravalli en la India. Recibió el nombre de Sahasya por ser el más fuerte entre sus hermanos. Su infancia transcurrió tranquila dentro de lo que se considera normal. Una vez que alcanzó la madurez se separó de su familia. Su vida, sin embargo, tuvo un giro inesperado el día que se le ocurrió atacar al solitario conductor de un vehículo de vigilancia al que dio muerte. El hecho desató una de las persecuciones más intensas de que se tenga memoria y cuyos esfuerzos no tuvieron éxito por varios meses. Sahasya parecía haber desaparecido. Se ocultó tan bien que pensaron que había sido asesinado. De nada sirvieron los interrogatorios y las pesquisas. Los vigilantes bajaron la guardia y volvieron a efectuar sus recorridos en solitario. Un día, Sahasya se dejó ver nuevamente. Los agentes fueron avisados y se reunió un grupo de búsqueda que logró acorralarlo una tarde, pero nadie se atrevió a hacerle frente. Optaron por esperar al día siguiente, rodearon el lugar y acamparon para pasar la noche. No hubo luna. Al amanecer siguiente descubrieron el cuerpo inerte de un miembro del grupo y huellas del fugitivo. Nadie había escuchado nada. Siguieron el rastro durante varios días pero Sahasya siempre les llevaba una ventaja considerable. La persecución llegó hasta los límites orientales de la jurisdicción y tuvieron que abandonar la búsqueda no sin antes reportar por radio su presencia en el territorio vecino. Han pasado los años y jamás se le volvió a ver en Aravalli. Los tigres de Bengala son animales realmente impredecibles.