martes, 31 de agosto de 2010

NEGOCIO REDONDO


Conocedor de todo tipo de mercados y después de haber superado algunas crisis económicas, se encontraba nuevamente en una situación favorable. Los encabezados de los principales diarios así lo mostraban: CRISIS INMOBILIARIA, DEVALUACIÓN DEL PESO, CRÉDITOS BANCARIOS SUSPENDIDOS, TASAS DE INTERÉS AL ALZA, QUIEBRA DE INSTITUCIONES FINANCIERAS y así sucesivamente. Por lo demás, los productos de primera necesidad también habían subido. El pan, las tortillas, el huevo, las legumbres y las frutas, por no citar el pollo, el pescado y las carnes rojas estaban por las nubes.
Acostumbrado sin embargo, a que las cosas tienden a subir y que a él la inflación le resultaba ventajosa, había invertido toda su fortuna en un ramo de grandes volúmenes. Adquirió insumos a precio conveniente y con gran habilidad los hizo crecer con una considerable plusvalía. El suyo era un negocio redondo. Su nicho de mercado estaba integrado por clientes consumidores a los que no se les podía decir que no, a riesgo de ocasionar un drama. Al final de ese día, con cifras bastante positivas, cerró la bolsa, empuñó el manojo de multicolores globos, cruzó la alameda y emprendió el camino de regreso a casa.

martes, 24 de agosto de 2010

PANACEAS


Estoy en esa situación de duermevela cuasionírica o estado alterado de conciencia llamado comúnmente "hasta atrás", causado por la ingestión desmedida, es decir, no autorizada ni controlada por algún buen médico, de una cantidad de analgésicos, antitérmicos, mucolíticos, expectorantes, antitusivos, descongestivos y cuanto hay, desde luego junto con toda clase de tesitos, cocimientos y tisanas de la ubérrima herbolaria mexicana. Mi corazón se siente agradecido por las atenciones de los amigos, vecinos, compadres y compañeros que, todos con la mejor intención, han aportado su benevolente consejo para sacarme de mi estado mórbido lo antes posible. Eso sí, han logrado que me importe un cuerno cómo me siento pues en mi nebuloso cerebro todo gira en veloces órbitas elípticas y circulares que cambian de dirección cuando muevo la cabeza. Si cierro los ojos, el abdomen se me frunce y siento que me precipito en un profundo vacío que no deja de ser emocionante. Cuando los abro, mi cuarto me sorprende con habilidades dignas del más avanzado simulador de vuelo en programa de "mayday". En fin, "mi espíritu se llena de gozo al contemplar la bondad" de todos mis allegados. De nada me ha servido mencionar discretamente, cada vez que puedo, aquel sabio aforismo que dice: "La gripe se quita, con tratamiento, en siete días. Sin tratamiento, en una semana". ¡Ni modo!

martes, 17 de agosto de 2010

LUCES EXTRAÑAS


La noche me alcanzó cuando faltaban unos ocho kilómetros para llegar a mi destino. Aquella brecha, mal llamada camino, era un verdadero infierno de hoyancos y piedras por los que las ruedas de la camioneta apenas podían pasar. Era un tramo de selva por lo que las ramas de los lados rozaban constantemente la carrocería, con el escalofriante rechinido de unas garras que trataban de atraparme. Las luces del vehículo subían, bajaban y se mecían de lado a lado siguiendo el ritmo del volante que trabajaba incansable para evitar los obstáculos. La pendiente descendente fue disminuyendo su inclinación y la selva pareció entrar en retirada cuando llegué a la parte llana, pero las zanjas y los bordos seguían ahí. - ¡Qué bueno que no es temporada de lluvias! - Me dije tratando de ver el lado bueno de la situación. - Esto, mojado sería imposible. - Seguí avanzando con la transmisión en primera, lentamente, siguiendo el rastro de mis luces. Después, todo sucedió en menos de cinco segundos: del cielo bajaron dos luces que se aproximaron rápidamente y en línea recta de frente a la camioneta. Apenas tuve tiempo de frenar. Las luces llegaron velozmente intensificando su brillo. Un golpe seco y un sonido espeluznante me hicieron saltar espantado en el asiento; algo había cubierto el parabrisas y resbalaba lentamente. Quedé paralizado por la impresión durante unos instantes. Luego, sobreponiéndome, saqué la linterna de la guantera y la encendí. El parabrisas estaba roto y una masa informe lo cubría. Muy despacio, bajé de la cabina y temblando revisé por fuera.
Ya me había dicho mi papá que las lechuzas se encandilan con las luces de los faros.

martes, 10 de agosto de 2010

UNO DE PIRATAS


¡En la mar brava se miden los marinos! Gritaba a mis hombres con voz atronadora cuando veía que flaqueaban golpeados por la tempestad. Pero nuestros esfuerzos fueron inútiles y el navío fue a encallar destrozado en las costas de una isla desconocida, donde al cabo de varios días de angustia, un bajel pirata se condolió de nosotros y nos rescató con la condición de pasar a integrar la feroz tripulación. Yo era marino mercante y no pirata pero mi gratitud hacia el capitán Hawkins, que tal era su nombre, me hizo adaptarme en lo posible a mi nueva situación, sin imaginar siquiera lo que me esperaba.
A bordo, la comida era infame cuando la había. A la carne de cerdo ahumada había que quitarle los gusanos así como el moho a las galletas para poder comerlas. El agua potable en los toneles olía mal, la provisión de cocos de agua se había terminado y más pronto que ya, se me declaró un tremendo dolor de estómago. Traté de sobreponerme y aguantar pero me fue imposible y en una de ésas tuve que levantarme de inmediato y correr a la letrina. La violencia del ataque hizo que me despertara, cerrara la puerta del baño y volviera el estómago con gran alivio. Cenar tacos de carnitas, nana, buche y de cueritos, es un banquete de pronóstico reservado.

martes, 3 de agosto de 2010

LOS ORÍGENES DEL MORO


A mi amigo R. Castañeda R.

Así empezó:
"Salido que hubo de Granada, tomó las de villadiego y se perdió en las brumas de la Historia", diría el eximio Manolito de Burgos en su obra "Pintose de mil colores", joya de la literatura y muestra excelsa del romancero del siglo XV, de donde Abenamar, Abenamar, es sólo un pobre remedo. Para el lector avezado este puede ser un buen punto de partida en la búsqueda, pero... ¿Hemos considerado todas las posibilidades? Quizás debamos hacerlo; abramos nuestra mente y veamos cómo se rasgan los velos del misterio.
Hipótesis I.- El Moro llegó a América junto con Colón, pero venía de incógnito.
Hipótesis II.- El Moro arribó a América en una carraca de alquiler.
Hipótesis III.- El Moro viajó a América remando.
Hipótesis IV.- El Moro llegó a América nadando. (1)
Dicho lo anterior, ahorrémosles a los sesudos exegetas de la Historia algunos siglos de esfuerzo y saltemos a un lugar más cercano: la Nueva España. Por ahí de 1597 se empezó a notar por primera vez un extraño mestizaje al que los antropólogos llamaron, con gran originalidad, mozárabe-náhuatl; los primeros individuos de este mestizaje fueron ubicados en la fértil zona aledaña al río Apulco, donde debido a la abundancia de campos cubiertos de flores se fundó el asentamiento llamado Xochiapulco, en la actual Sierra Norte de Puebla. Bueno, pues de ahí viene y así termina la exhaustiva investigación antropológica que tras años de búsqueda y análisis dio como resultado el descubrimiento más sobresaliente de los últimos años: El "Moro de Xochiapulco". Último ejemplar vivo de dicha etnia que, nostálgico, deambula eventualmente por las calles y centros comerciales de la Ciudad de Puebla. Su sueño dorado es cantar el Otelo en la próxima temporada de Ópera.
(1) Las hipótesis del II al IV fueron desechadas tras un concienzudo análisis efectuado por catedráticos de Lógica Aristotélica de la Universidad Complutense en aquel sonado caso conocido como "El complut del siglo".