El tiempo esclavista se muere de risa cuando nos quejamos de él, de cómo nos domina, controla y oprime nuestra vida. ¿De qué se ríe? ¡Vaya paradoja! De que nosotros lo pensamos. Nosotros lo creamos. Nosotros lo nombramos y lo escogimos como nuestro tirano. Así, tenemos el tiempo que merecemos. Por fortuna, no tiraniza por igual a todos sus esclavos. Por increíble que parezca, tenemos la libertad de escoger cómo queremos ser tiranizados. Esa libertad es tal, que bien podríamos derrocar a ese tirano, exiliarlo y olvidarnos de que existe.
El tiempo es una idea que se mueve dentro de un contexto infinito. Es tan solo un recurso para organizar la vida. Nuestra vida. Hemos dividido el tiempo en plazos dilatados como siglos, milenios y eras. Breves como horas, minutos y segundos. Hemos establecido también, patrones de actividad conformes con esos parámetros y quitado a la vida otras maneras de subdividir el acaecer de la existencia. Plazos más naturales. No hablamos más de Lunas. No hablamos más de Soles. Ya no decimos más el próximo Verano, el Otoño que viene o la Primavera pasada o el presente Invierno. No podemos hacer una cita con esos elementos: Nos veremos aquí en el Verano del 2015, favor de ser puntuales. ¿Y los detalles? No hacían falta en la época agrícola de la humanidad. Días más, días menos se sembraba, se cultivaba y se cosechaba de acuerdo con la Luna, las lluvias y en la estación adecuada. Nos despertábamos y dormíamos con el Sol. No había estrés y sí una comprensión adecuada de los fenómenos naturales. Se aceptaba una cosecha abundante con la misma naturalidad que una sequía. Se tomaban precauciones. No había Seguro Agrícola. En fin, eran "otros tiempos".
Ahora nos regimos por el reloj. Instrumento diabólico del Tiempo. Interventor de nuestra vida cotidiana. Garra inflexible que oprime nuestro aliento y cuenta con avaricia los latidos de nuestro corazón. El reloj y la muerte tienen mucho en común. Pero esta última no es muy precisa. Cuando pinta su raya utiliza uno de arena. No necesita un cronómetro. Es fatal, no tiene escape. No le importa la puntualidad. Ella es el brazo armado, ejecutor del Tiempo. Llega cuando debe llegar. Ni antes ni después. Mientras, tienes que ser productivo. No pierdas el Tiempo. No te enfermes. No faltes a la escuela. No faltes al trabajo. Toma Gripolín y sigue funcionando. Todo se ha reducido ahora a lo funcional, a lo pragmático. No vayamos más lejos. "Time is Money".
