sábado, 2 de enero de 2010






MAGOS

Pues amigos (as), hoy estamos a 2 de enero de 2010 y por si no se habían dado cuenta, por aquello de las celebraciones, a este año ya nada más le quedan 363 días, tiempo apenas suficiente para poner en práctica los buenos propósitos que inundaron nuestros corazones. El tiempo se nos escurre como un pez y cuando volteemos la cara estaremos haciendo nuevos buenos propósitos para el año que viene y así sucesivamente. Es aquí donde me asaltan las dudas acerca de la efectividad de tan entrañable costumbre. Sé de buenas fuentes, que me han confesado su experiencia, que eso no funciona. Verán, unos siempre prometen lo que otros tienen que cumplir, por ejemplo: "... este año voy a lograr que mi marido cambie" o bien "este año yo me encargo de que no reprueben a Pepito" o "este año lograré que mi esposa deje de fumar" o lo que sea. Desde luego que los hay con verdaderas intenciones de cambio: "...este año cambiaré el coche" o "... este año sí voy a encontrar trabajo" o aquél que dijo "... pgometo do wover a tomad" y así ad infinitum.
Amigos, el optimismo es una enfermedad incurable y ojalá que contagiosa pero hasta ahora creo que nadie ha muerto por su causa. ¡Ya vienen los Magos de Oriente! No olviden poner su zapato y si al despertar el día 6 se encuentran con un montón de estiércol, ¡Busquen el camello!