martes, 20 de julio de 2010

ENTREVISTA INÉDITA




-Nos encontramos a un lado del camino en medio de estas bellas montañas donde vamos a entrevistar al ingeniero aeroespacial mexicano Rolando de la Torre. Él es egresado del Instituto Internacional de Astrofísica y Exobiología (IAEI por sus siglas en inglés); colaboró durante diez años en el Proyecto Exobiológico Interdisciplinario de la NASA y es el experto mundial más connotado en EBE (Entidades Biológicas Extraterrestres). Se encuentra aquí disfrutando de un año sabático en la cabaña que posee en estas montañas de la Sierra Norte de Puebla y se dice que ha sido testigo hace unos días de un suceso extraordinario que recuerda con perfecta nitidez. Pero dejemos que el ingeniero nos relate su estremecedora experiencia.
- Buenas tardes ingeniero.
- Buenas tardes. Pues lo que yo pude ver, fue una nave que se detuvo levantando una gran polvareda allí, en la orilla del camino. Momentos después se abrió lentamente una compuerta. Recuerdo con toda claridad cómo una figura de aspecto humano salió de ella y comenzó a efectuar una especie de rutina de inspección alrededor de la nave. Después se detuvo. Una escotilla se abrió lentamente con un suave siseo y el ser introdujo ahí la parte superior de su cuerpo para momentos después salir de ahí con un dispositivo antigravitacional en sus manos. Luego, con sorprendente habilidad, instaló el aparato en un costado del fuselaje y éste levitó ligeramente. A continuación regresó a la escotilla de donde sacó un herraje metálico. Después de maniobrar un poco, extrajo de la nave un gran disco brillante con la periferia negra, llena de símbolos indescifrables. Lo llevó hasta la escotilla y regresó con otro igual y lo puso en donde había quitado el otro. Hizo descender la nave y quitó el dispositivo antigravitacional. Lo llevó a la escotilla y ésta se cerró de inmediato. Entonces, el ser pareció buscar a su alrededor y fue en ese momento que descubrió mi presencia. Un tremendo escalofrío recorrió mi espalda...
- ¿Y qué pasó entonces? ¿Qué hizo usted?
- Nada, yo permanecía inmóvil pero entonces: el ser ¡Me habló!
- ¿Le habló?
- ¡Sssí! ¡Me habló en perfecto castellano!
- ¡Qué barbaridad! ¡Eso debe haber sido terrible! Y qué, ¿Le dió algún mensaje para los terrícolas?
- No, no me dió ningún mensaje.
- ¿Entonces, qué le dijo?
- Pues... Me preguntó si no había por aquí cerca una vulcanizadora para reparar su llanta...