martes, 20 de octubre de 2009






REVOLUCIÓN


Los proyectiles rasgan el aire. Son balas de fusiles de asalto que fueron muy utilizados desde 1947 hasta por ahí del 2o15. Su clásico zumbido al pasar cerca asusta más que su indudable efectividad y siguen siendo armas muy favorecidas por algunos grupos insurrectos. Escuchar su inconfundible tableteo es de un efecto demoledor comparado con el silencio letal de los actuales láseres de alto poder.
Éste es un levantamiento más de los inconformes con el régimen impuesto por la OPD (Organización de Países Democráticos) que, lejos de satisfacer a las mayorías del pequeño Pauperkistán ha impuesto leyes más opresivas que las que estaban vigentes durante el mandato intolerante del último Ayatolah y su correspondiente fundamentalismo. Los dos únicos pecados que Pauperkistán ha cometido son encontrarse en un punto neurálgicamente estratégico del planeta y su recientemente descubierto potencial en mineral de Uranio. Una combinación mortal que en lugar de beneficiar al país lo ha convertido en botín de intereses internacionales. Los insurrectos han hecho del desértico territorio un lugar de muerte y desolación donde sólo ellos pueden sobrevivir debido a su conocimiento del terreno. Las tropas de la OPD han echado mano del más sofisticado armamento. Las armas láser, la artillería de Uranio empobrecido y el control de fuego por satélite han causado estragos en las huestes insurgentes, pero ellos siguen ahí. Ha sido muy frecuente que después de nutridos bombardeos, los invasores pretendan ocupar alguna zona, para encontrarse con un comité de recepción inesperado que desde todas partes hace fuego a discreción con tal intensidad y eficiencia que o retroceden o dan con sus huesos en la arena. Así están las cosas por acá en este año 2018 y yo, conciente del desarrollo de la Historia, cumplo con mi papel inexorablemente. ¿Qué hago aquí? Acabo de entregar un cargamento de fusiles de asalto AK-47 de última generación y doscientas cajas de munición a los mandos insurgentes y no son usados, son nuevos. ¿Cómo le hago? Bueno, organicé una pequeña cooperativa de producción en Pakistán.