martes, 18 de junio de 2013

CONVERSACIÓN


-Pretextos, pretextos. Te lo digo por experiencia. Por los siglos que llevo horadando Conciencias. El resultado de mi trabajo ha sido siempre una Conciencia perfectamente ventilada, llena de aires renovadores, que mantiene frescas las percepciones y abiertas las vías para nuevas ideas y proyectos; traza caminos para que las semillas del conocimiento salgan a la superficie, crezcan, florezcan y fructifiquen para alimentar otras Conciencias. De otro modo, toda esa información se irá contigo cuando te vayas de aquí. ¿Has pensado en eso? Todos, en mayor o menor medida, tenemos algo que dar. Lo que sea, pero lo podemos dar. Entonces yo, cuando veo un candidato, me introduzco discretamente y empiezo a trabajar duro hasta que un día juzgo que esa Conciencia ya está a punto. Es ahí cuando empiezo a causar inquietudes, a despertar intereses y abrir nuevas posibilidades. Sin embargo, nunca me ven y la lista de pretextos para no hacerlo es interminable.
    -¿Eso te afecta?
    -Pues... No. Verás, en realidad tan sólo soy una idea, un concepto, quizá una onda.
    -Entonces ¿cómo es que te veo?
    -Es que miras lo que ya conoces o la imagen que tienes de lo que yo soy.
    -Luego ¿tú no eres así?
    -No lo sé, nunca me he visto.
    -¿Quieres decir que te puedo imaginar como yo quiera?
    -Pues sí, así es. De hecho tú inventaste que soy un gusano. Otros me piensan como un ángel. Alguien más como una musa y uno que otro como extraterrestre. En fin.
    -¡Vaya! No me lo imaginaba... Valga la expresión.
    -Pues esa es la verdad. Cada quien utiliza las "herramientas" que tiene a la mano y déjame decirte que es muy conveniente tener un buen surtido de ellas.
    -Creo que tienes razón.
    -Gracias. Ahora debo retirarme porque tengo mucho quehacer, pues gracias a ti, me paso el tiempo horadando Conciencias y tú, más vale que despiertes porque si no, se te va a olvidar eso que quieres escribir.

martes, 11 de junio de 2013

MANIFIESTO

Estamos felices y casi no podemos esperar a  que las autoridades remocen todas las fachadas del Centro Histórico, los muros de la Casa Colorada, las paredes de la Casa Aguayo y cuanta barda privada esté recién pintada en cualquier lugar de la ciudad.
    Nuestro talento no tiene límites y la pintura en aerosol es una maravilla como medio de expresión. Puebla no puede quedar a la zaga de otras grandes urbes. ¡Ah! ¡Quien pudiera igualar la elocuencia de los edificios y los muros del Bronx! Ahí, las paredes oyen pero ¡también hablan! ¡Qué cultura! Es maravilloso contemplar los mensajes ocultos en esos complicados graffiti. ¡Allá aquellos que no sepan descifrarlos! Desgraciadamente no somos comprendidos y nuestro arte no puede esperar a que el futuro llegue. Ha sido la historia de los grandes artistas. Sin embargo, tenemos esperanza. Hemos visto como el turismo, extranjero y del país, señala y se asombra al contemplar algunas de nuestras obras que realzan la belleza de nuestros hermosos edificios y mueven la cabeza sin comprender cómo es que tanto genio puede darse en la ciudad. Sencillamente, en sus mentes no cabe la limitación de espacios para nuestra expresión artística. Quién de los turistas no se estremece al contemplar, sobre la gris superficie de cantera: "Piteco ama a Paka", fundido en un intrincado dibujo que integra el más hermoso monograma y todo, hecho en menos de cinco segundos.
 
    ¡Reclamemos como nuestros todos los muros de esta ciudad! ¡Demos calor a las paredes frías! ¡Nada podrá detenernos! Ni cien patrullas, ni mil, lograrán evitar que nuestras mentes creativas ocupen el lugar que merecemos. Pasemos a la Historia como los protectores que cubrieron de los estragos del tiempo las añejas canteras de nuestra ciudad, embelleciéndolas con sus encajes afiligranados y multicolores; como aquéllos que dieron valor y significado a la piedra inerte, convirtiéndola en vibrante medio de expresión y comunicación de las elevadas inquietudes que agitan nuestra mente. Sorprendamos al turismo mundial con la riqueza de nuestras expresiones; hagamos de Puebla un verdadero mosaico donde se manifieste la variedad polícroma de nuestra capacidad creativa y seamos la avanzada que logre grabar literalmente en piedra, para el futuro, los nombres de todos nosotros.
 
   "Por un muro más limpio para un mejor graffiti"
 
                                                                El Yoker

lunes, 3 de junio de 2013

DAR TIEMPO AL TIEMPO

El tiempo esclavista se muere de risa cuando nos quejamos de él, de cómo nos domina, controla y oprime nuestra vida. ¿De qué se ríe? ¡Vaya paradoja! De que nosotros lo pensamos. Nosotros lo creamos. Nosotros lo nombramos y lo escogimos como nuestro tirano. Así, tenemos el tiempo que merecemos. Por fortuna, no tiraniza por igual a todos sus esclavos. Por increíble que parezca, tenemos la libertad de escoger cómo queremos ser tiranizados. Esa libertad es tal, que bien podríamos derrocar a ese tirano, exiliarlo y olvidarnos de que existe.
    El tiempo es una idea que se mueve dentro de un contexto infinito. Es tan solo un recurso para organizar la vida. Nuestra vida. Hemos dividido el tiempo en plazos dilatados como siglos, milenios y eras. Breves como horas, minutos y segundos. Hemos establecido también, patrones de actividad conformes con esos parámetros y quitado a la vida otras maneras de subdividir el acaecer de la existencia. Plazos más naturales. No hablamos más de Lunas. No hablamos más de Soles. Ya no decimos más el próximo Verano, el Otoño que viene o la Primavera pasada o el presente Invierno. No podemos hacer una cita con esos elementos: Nos veremos aquí en el Verano del 2015, favor de ser puntuales. ¿Y los detalles? No hacían falta en la época agrícola de la humanidad. Días más, días menos se sembraba, se cultivaba y se cosechaba de acuerdo con la Luna, las lluvias y en la estación adecuada. Nos despertábamos y dormíamos con el Sol. No había estrés y sí una comprensión adecuada de los fenómenos naturales. Se aceptaba una cosecha abundante con la misma naturalidad que una sequía. Se tomaban precauciones. No había Seguro Agrícola. En fin, eran "otros tiempos".
    Ahora nos regimos por el reloj. Instrumento diabólico del Tiempo. Interventor de nuestra vida cotidiana. Garra inflexible que oprime nuestro aliento y cuenta con avaricia los latidos de nuestro corazón. El reloj y la muerte tienen mucho en común. Pero esta última no es muy precisa. Cuando pinta su raya utiliza uno de arena. No necesita un cronómetro. Es fatal, no tiene escape. No le importa la puntualidad. Ella es el brazo armado, ejecutor del Tiempo. Llega cuando debe llegar. Ni antes ni después. Mientras, tienes que ser productivo. No pierdas el Tiempo. No te enfermes. No faltes a la escuela. No faltes al trabajo. Toma Gripolín y sigue funcionando. Todo se ha reducido ahora a lo funcional, a lo pragmático. No vayamos más lejos. "Time is Money".