
REPORTE DE RUTINA
(Fragmento final)
...Ciertamente se trata de una cultura muy antigua, milenaria diría yo. Este pueblo, o mejor dicho, estos pueblos se llaman a sí mismos Kreleng, que podría traducirse como Caminantes y creo que nada sería más cierto. Los Kreleng habitan su pequeño planeta con un sistema de migraciones periódicas efectuando una especie de rotación en las diversas regiones, y establecen asentamientos temporales donde levantan sus tiendas hechas de pieles que la verdad son muy confortables. Este sistema les permite disfrutar de climas, desde el tropical hasta el templado y debido a que el eje de rotación del planeta se encuentra perpendicular a su sol en toda la órbita elíptica, las "estaciones", prácticamente dos nada más, podría decirse que son como la primavera y el verano de la Tierra. Sin ser agricultores, se alimentan de los frutos de árboles y plantas silvestres a los que cuidan y respetan de una manera impresionante pues los podan y mantienen libres de plantas parásitas como quien cultiva su jardín. La abundancia podría ser el común denominador y no existe el abuso de dichos recursos pues saben que tras ellos vendrá un nuevo grupo en la siguiente migración. El trabajo remunerado no se conoce y aunque se realizan actividades colectivas e individuales de diferentes índoles, los que participan lo hacen como si disfrutaran de una competencia deportiva. La especialización es relativa porque todos hacen de todo y por excepción se efectúa el trueque. La propiedad privada se reduce a las tiendas, los utensilios de uso doméstico y los vestidos hechos de piel de animales que curten suave como gamuza y en general nadie tiene más de lo que necesita. Podría decirse que son unos verdaderos salvajes y sin embargo no conocen la guerra pues sus armas, el arco y las flechas, son usadas sólo para cazar y, cosa curiosa, no tanto por la carne pues comen poca, sino por la piel; en las partidas de caza, el que cobra una pieza se queda con aquella y se reparte el resto del animal con los demás.
Un adminículo distintivo de los Kreleng es el bastón con el que siempre caminan. Es un bordón recto hermosamente labrado, generalmente una cabeza más alto que su propietario, quien debe hacérselo personalmente. Una vez al año tiene lugar el festival de la partida, que marca el inicio de la migración, en la explanada central rodeada por las tiendas completamente, menos por un lado, aquél que marca el rumbo por el que saldrá la caravana.
Desde que tienen memoria, estas tribus han recorrido el planeta con el mismo sistema de modo que el mismo día exactamente, todas se ponen en movimiento, empleando también un mes exacto para llegar al "nuevo" lugar de asentamiento que, por supuesto, fue abandonado a su vez un mes antes por otra tribu. Existen dieciocho lugares así, de manera que un niño Kreleng cumplirá dieciocho años cuando migración tras migración, regrese a su lugar de origen. Cuando esto sucede, el joven debe fabricar su propio arco, sus flechas y desde luego su propio bastón, objetos que conservará toda su vida y que sólo él podrá utilizar, haciéndolo por vez primera en el festival de llegada a su tierra natal, con lo que adquiere la mayoría de edad.
Como conclusión a este reporte de bitácora que sé que nadie leerá jamás pero que cumplo por disciplina, puedo asegurar que los Kreleng son un pueblo tranquilo y respetuoso de su planeta, cuya ubicación en el Universo no podría precisar, respetuoso también de sus sencillas tradiciones y cuya única vivencia, notoria por lo extraña, fue mi estrepitosa caída a bordo de la Unidad Modular de Escape UME-202, en medio de la explanada y en pleno festival de llegada. Por haber roto su armonía, fui condenado por unanimidad a recoger toda la chatarra, a sepultarla sin dejar rastro y a ser feliz por el resto de mi vida.
Fecha desconocida, en algún lugar del Universo.
R.M.K. Clave 6577-2068 B.
1er. Navegante del GAIA 255-A (siniestrado).