lunes, 21 de diciembre de 2009





EL TAV


Ha sido mucho tiempo de búsqueda, investigación, desvelos y privaciones y aún no lo puedo encontrar. Hace algunos años, cuando leí "El Aleph" de Borges, estuve a punto de viajar a Argentina para verlo porque estoy seguro de que él sabía algo y tengo la fuerte sospecha de que conocía los complejos intríngulis de la Cabalah y por supuesto que el cuento de marras ha sido una forma velada para comunicar, a los adeptos, verdades ocultas que sólo algunos espíritus privilegiados soportarían conocer. Yo sé lo que busco. Creo que Borges también lo sabía y que Daneri fue un pretexto para darle, al inefable encuentro con el Aleph, una especie de rebuscada sofisticación con el objeto de despistar al lector; como una cortina de humo en donde Beatriz Viterbo y todo lo demás forma parte de las volutas para provocar la confusión y el despiste. Yo no haré lo mismo. Seré claro y transparente y les digo que estoy buscando "El Tav". Ahora estoy tratando de encontrarlo en las ruinas de una vieja casona en Tel Aviv, en el sótano para ser preciso y con el pretexto de investigar las técnicas constructivas de la época. El Tav es un punto extraordinario donde se encuentran al mismo tiempo todas las nadas del Universo. La Nada absoluta y terrible vista desde todos los ángulos. Se dice que quienes lo han tan sólo vislumbrado han perdido la razón, si acaso la tenían. En este momento me encuentro recostado bajo la escalera y contando hasta el decimonono escalón. Apago la linterna y espero descubrirlo.