viernes, 6 de marzo de 2009





EL CONTENIDO



Aunque generalmente el continente nos puede indicar por su tamaño, forma, color o material, las características del contenido, en ese lugar de donde vengo, las cosas están ubicadas en el extremo total. Todos los envases, sin importar su tamaño ni su aspecto externo, contienen exactamente lo mismo, sin perjuicio de que la etiqueta diga que es mermelada de "molallanes" (fruta típica del lugar) o puré de "olampikes" (algo parecido a los tomates). Los productos líquidos son fabricados a base de la misma mengambrea pero rebajada con agua (supongo), hasta adquirir la consistencia deseada. Esto en la práctica, reduce al mínimo el problema de tomar decisiones de compra y resulta sorprendente mirar a los niños convidarse sus golosinas, que por supuesto están hechas de lo mismo, y ponderar la magnificencia de los "distintos" sabores. Por otra parte, el precio varía solamente en función de la cantidad de substancia adquirida, ya que cualitativamente no existe diferencia. De ese modo, si uno desea tomar una cerveza, adquiere la substancia envasada en botella ámbar o en bote, según su preferencia, en la inteligencia de que está comprando la mejor cerveza disponible. Por supuesto que esa substancia primordial se presenta también en estado sólido, con una textura parecida a la de las carnes frías, para los que prefieren las delicias de la masticación. Lo extraordinario es que en la compra de un kilogramo de este sólido, una familia de cuatro personas - ya quedan pocas tan numerosas - obtiene simultáneamente los equivalentes de pollo, jamón, pavo, mortadela, salami, butifarra o cualquier otro embutido. ¡Estupendo! ¿No? Me dirán entonces qué estoy haciendo aquí, en este mundo, en vez de quedarme allá en ese paraíso gastronómico. Bueno, pues la verdad es que a mí, extranjero en aquel lugar, me resultó muy difícil soportar una dieta en la que todos los platillos servidos por mis amables anfitriones, tenían el mismo desabrido gusto de un engrudo mal cuajado. Sin embargo, me traje algunas latas y como ven, estoy retapizando mi estudio. El producto tiene una excelente adherencia, seca rápidamente, carece de olor y rinde hasta cuatro metros cuadrados por cada lata de medio kilo, rebajada al 50% con agua, por supuesto.