martes, 20 de agosto de 2013

VISIÓN



El cuarto de Pierre se iluminó de pronto, allá en el rincón. Soltó el libro que leía y quedó fascinado por el resplandor de aquella presencia inmaterial. Creyó estar soñando. Por más de un minuto aguardó anhelante. La luz se fue debilitando hasta desaparecer. La esperada comunicación nunca llegó y el silencio permanente lo dejó con el ánimo aniquilado y una tristeza infinita. No es así como deben suceder las cosas -pensó- algo está mal. ¿Por qué no hubo un mensaje? ¿Por qué no hubo profecías? ¿Acaso no soy merecedor de que las Inteligencias Alienígenas se comuniquen conmigo?
    Tras una pausa llena de incertidumbre, Pierre exclamó: ¡Eso! ¡Eso es! Seguramente saben que no tengo la suficiente imaginación para armar una historia creíble.