viernes, 30 de agosto de 2013

EL LIBRO DE HUMO

Es un volumen de quinientas páginas. Su encuadernación en pasta dura de color negro es lo que le mantiene coherente, unificado. Sólo existe cuando se cierra pues cuando es abierto, sus hojas se disipan en el aire, comenzando por aquellas en las que fue abierto. Si se quiere leer, es conveniente ser rápido. Quienes lo han intentado no han podido llegar más allá de la cuarta o quinta página. Es un esfuerzo sobrehumano. El libro debe ser cerrado para que se recupere cada vez que la página leída se ha desvanecido y ello no tarda más de unos quince segundos. Dicen aquellos que han iniciado su lectura, que tienen que hacerlo en un lugar cerrado, porque si hace viento, el proceso de disipación es instantáneo. Que después de leer el primer renglón, los ojos arden de tal manera por el humo, que deben cerrarlo de inmediato.
    Hasta ahora, se han logrado avances significativos a base de lecturas en voz alta y grabaciones digitales. Quien lo lee, debe detenerse por los constantes accesos de tos. Alguien descubrió que ese humo acre es igual al que se obtiene quemando leña verde. Por otra parte, el contenido es misterioso y difícil de entender. Se encuentran algunas frases entrecortadas, llenas de imprecaciones y blasfemias; gritos angustiosos y ayes de dolor. Curiosamente, la única página que no es de humo le corresponde al colofón donde se aprecia, no sin cierta dificultad, que se terminó de imprimir en el "año del Señor de 1572". Si a alguno le interesa, el volumen se encuentra en la sección de "libros prohibidos" de la biblioteca Palafoxiana que, como todos sabemos, es de acceso restringido.

martes, 20 de agosto de 2013

VISIÓN



El cuarto de Pierre se iluminó de pronto, allá en el rincón. Soltó el libro que leía y quedó fascinado por el resplandor de aquella presencia inmaterial. Creyó estar soñando. Por más de un minuto aguardó anhelante. La luz se fue debilitando hasta desaparecer. La esperada comunicación nunca llegó y el silencio permanente lo dejó con el ánimo aniquilado y una tristeza infinita. No es así como deben suceder las cosas -pensó- algo está mal. ¿Por qué no hubo un mensaje? ¿Por qué no hubo profecías? ¿Acaso no soy merecedor de que las Inteligencias Alienígenas se comuniquen conmigo?
    Tras una pausa llena de incertidumbre, Pierre exclamó: ¡Eso! ¡Eso es! Seguramente saben que no tengo la suficiente imaginación para armar una historia creíble. 

miércoles, 14 de agosto de 2013

¡PARLA! (Otro con Diógenes)

   
-¡Qué tal, Diógenes! ¡Tanto tiempo sin verte, amigo! Sin embargo, parece que fue ayer que conversamos. ¿Acaso detienes el flujo de los días?
    -Así es. ¿No lo recuerdas? He nacido con el alba, así que si viejo estoy, tengo a lo mucho este día.
    -Es verdad, y mentiría si digo que lo he olvidado, pues lo tengo muy presente y bien que se me ha grabado.
    -Entonces ¿qué te sucede que te siento tan inquieto?
    -Es la duda, buen amigo, la que me inquieta e incomoda.
    -¿Duda de qué?
    -De saber.
    -¿Saber qué?
    -No es el qué, pero es el cuándo.
    -¿Cuándo qué? ¡Dime ya que me estás desesperando!
    -Para empezar detengamos esta estúpida faena, de hablar como personajes de algún patio trasnochado.
    -Bien está, mas quede claro, no fui yo quien ha empezado.
    -Bueno, está bien, ahí muere, ahí muere. ¡Mh! Déjame recobrar la compostura. Quiero saber cuándo voy a dar por terminada la labor de modelado de mí mismo. ¿Recuerdas de lo que hablamos?
    -¡Por supuesto!
    -Bueno, lo que me pasa es que no puedo saber si hoy, por ejemplo, terminaré el día satisfecho de mí mismo. No de lo que hice, sino de qué tan mejor persona he sido comparado con ayer ¿me explico?
    -Claramente. El problema que yo veo es que, como te mueves en el tiempo, tu apreciación personal de si eres mejor o peor que ayer, radica en la necesidad que tienes de compararte contigo mismo. Como herramienta, la comparación te servirá al principio, pero después se convertirá en una competencia absurda que sólo te traerá tensión y la necesidad de superarte a toda costa. Eso no te hará feliz.
    -Entonces ¿cómo voy a saber si voy avanzando?
    -No necesitas saber si vas avanzando. Lo único que te debe importar es saber si vas en la dirección correcta y si haces tu mejor esfuerzo. Si así es, seguramente llegarás a donde quieres. De una vez te digo que marchando así, nunca, mientras vivas, te detendrás en tu labor de automodelado y no tendrás que decir, como aquel gran escultor cuando terminó su obra: "¡Parla!", porque habrás hablado durante toda tu vida.
    -¡Caramba Diógenes! Nunca dejarás de sorprenderme. ¡Gracias! Nos veremos pronto.

miércoles, 7 de agosto de 2013

AIRE PURO


A través del parabrisas, contempló las nevadas cumbres, los bosques de coníferas, los prados verdes y lozanos. Al fondo de las cañadas, escuchó el rumor de los arroyos del deshielo primaveral y percibió el aroma de las flores que, combinado con el fresco olor a pino, le hacía llenar sus pulmones con el límpido aire de las montañas. -¡Biiiiiiip!- El fuerte bocinazo del auto de atrás le anunciaba con insolencia que la luz verde del semáforo se había encendido. Arrancó y con un suspiro se felicitó por haber comprado ese nuevo aromatizante para su coche.

jueves, 1 de agosto de 2013

DESPUÉS DE UNA INMERECIDAS VACACIONES, VOY DE NUEVO.

AUTENTICIDAD
 
 
Estaban adornando la casa para Navidad. Pusieron el árbol artificial que simulaba ser natural y le colocaron capas de algodón sobre las ramas que simulaban la nieve. Luego vinieron las esferas que simulaban ser deliciosos frutos y remataron con una serie de luces eléctricas que simulaban las velas. Quedó padrísimo. Luego siguieron con el Nacimiento donde un cobertizo de madera simulaba un establo y colocaron lo necesario para simular un pesebre. Un vidrio bien arreglado con musgo alrededor que simulaba ser pasto, simulaba un pequeño lago. En lo alto del portal ubicaron una luz parpadeante muy bonita que simulaba la Estrella de Belén. El entorno se llenó con personajes que simulaban ser pastores en peregrinación con borreguitos y todo. Quedó muy bonito.
    Llegó la Noche Buena y por supuesto que se sirvió una espléndida cena acompañada con sidra que simulaba ser champagne, con un pollo horneado que simulaba ser un pavo. A las doce se pusieron de pie con sus copas de vidrio que simulaban ser de cristal y todos brindaron con sonrisas que simulaban alegría. Todo salió bien, muy congruente. La cena terminó y se fueron retirando poco a poco. Fue un éxito, si consideramos que todos, sin excepción, simularon ser felices.