-¡Qué tal, Diógenes! ¡Tanto tiempo sin verte, amigo! Sin embargo, parece que fue ayer que conversamos. ¿Acaso detienes el flujo de los días?
-Así es. ¿No lo recuerdas? He nacido con el alba, así que si viejo estoy, tengo a lo mucho este día.
-Es verdad, y mentiría si digo que lo he olvidado, pues lo tengo muy presente y bien que se me ha grabado.
-Entonces ¿qué te sucede que te siento tan inquieto?
-Es la duda, buen amigo, la que me inquieta e incomoda.
-¿Duda de qué?
-De saber.
-¿Saber qué?
-No es el qué, pero es el cuándo.
-¿Cuándo qué? ¡Dime ya que me estás desesperando!
-Para empezar detengamos esta estúpida faena, de hablar como personajes de algún patio trasnochado.
-Bien está, mas quede claro, no fui yo quien ha empezado.
-Bueno, está bien, ahí muere, ahí muere. ¡Mh! Déjame recobrar la compostura. Quiero saber cuándo voy a dar por terminada la labor de modelado de mí mismo. ¿Recuerdas de lo que hablamos?
-¡Por supuesto!
-Bueno, lo que me pasa es que no puedo saber si hoy, por ejemplo, terminaré el día satisfecho de mí mismo. No de lo que hice, sino de qué tan mejor persona he sido comparado con ayer ¿me explico?
-Claramente. El problema que yo veo es que, como te mueves en el tiempo, tu apreciación personal de si eres mejor o peor que ayer, radica en la necesidad que tienes de compararte contigo mismo. Como herramienta, la comparación te servirá al principio, pero después se convertirá en una competencia absurda que sólo te traerá tensión y la necesidad de superarte a toda costa. Eso no te hará feliz.
-Entonces ¿cómo voy a saber si voy avanzando?
-No necesitas saber si vas avanzando. Lo único que te debe importar es saber si vas en la dirección correcta y si haces tu mejor esfuerzo. Si así es, seguramente llegarás a donde quieres. De una vez te digo que marchando así, nunca, mientras vivas, te detendrás en tu labor de automodelado y no tendrás que decir, como aquel gran escultor cuando terminó su obra: "¡Parla!", porque habrás hablado durante toda tu vida.
-¡Caramba Diógenes! Nunca dejarás de sorprenderme. ¡Gracias! Nos veremos pronto.
