martes, 14 de junio de 2011

DE FENÓMENOS EXTRAÑOS

¿Conocen a Charles Fort? ¿Sí? ¡Qué bueno! ¿No? Se han perdido de algo muy interesante y no me refiero a su persona, que debe haberlo sido, sino a su obra, específicamente a "El libro de los condenados". Una recopilación de hechos considerados anómalos o inexplicables por la Ciencia vigente a fines del siglo XIX y principios del XX. Según sus biógrafos, el señor Fort era en realidad un gran escéptico. Su enfoque o intención era la crítica a los científicos de su época por despreciar una serie de hechos extraños o fuera de lo común. La Ciencia de ese tiempo (increíblemente) todavía aseguraba: "No pueden caer piedras del cielo por la simple razón de que en el cielo no hay piedras". Estando así las cosas, al señor Fort le tocó vivir una era coyuntural o lo que se ha dado en llamar un parteaguas o bisagra de los tiempos.
Viendo las cosas con objetividad, Fort distaba de ser un científico en el sentido tradicional del término. Más bien era un estudioso de  fenómenos inexplicados y su método recalcaba la preponderancia de los hechos. En otras palabras, observaba el mundo y sus alrededores a través de un cristal distinto pero, ¿a qué viene todo esto? me dirán ustedes. Bueno, hagamos un ejercicio de mente abierta al estilo Pauwels-Bergier y demos por sentado que todo puede ser, por extraño que parezca. ¿Entonces? Pues nada, que si a esas vamos, Fort ya no está tan solo. Lo acompaña una cantidad de entidades raras, en el sentido de poco conocidas, que han pasado por aquí diciendo y haciendo cosas raras también, enfrentándose a una Ciencia reacia a la aceptación de un Universo extraño que no juega con sus reglas y por ello, es declarado inexistente. Así las cosas, hombres como Charles Fort han rasguñado la piel de la Verdad y quizá hasta han sentido poseerla por momentos, pero ésta, siempre evasiva y escurridiza, los ha plantado ahí con las manos vacías y ha corrido a ocultarse bajo las faldas de mamá Ciencia. Sin embargo, ha dejado el rabo de fuera y lo mueve provocativamente con el objeto de tentar a nuevos Charles Fort para que continúen catalogando al menos e investigando al más, la enorme cantidad de hechos inexplicados que integrarán el contenido de nuevos "Libros de los condenados".