Nunca imaginé que sería tan duro, largo y angustioso estar sin ella. El mundo se desmoronaba y las cosas más simples se presentaban ahora muy complejas. La situación se volvió insoportable y busqué por todas partes tratando de encontrar a alguien que llenara ese vacío. Resultó en vano. Parecía no existir otra mujer igual.
Todo empezó el día en que se enfermó. Los médicos diagnosticaron el mal y recomendaron una inmediata intervención quirúrgica. Así se hizo y la operación salió muy bien, pero en el largo periodo de convalecencia las cosas empezaron a fallar, los problemas se acumularon y todo se salió de control.
Hace casi un mes que operaron a Lupe. Mi esposa y yo deseamos que pronto regrese para asear la casa. Ya le hemos dicho cuánto la extrañamos.
