El bueno de Simón se dirigía a su domicilio aquella noche de sábado, después de haber celebrado con algunos tragos, la victoria de su equipo favorito. Si bien no estaba borracho, sí venía más relajado que de costumbre y le costaba cierto trabajo mantener el equilibrio. Sus pasos, ligeramente zigzagueantes, lo llevaron por el parque donde se encuentra el Cuexcomate para cortar camino. Al pasar cerca del cráter, vió salir del socavón un tropel de pequeños sujetos verdes y cabezones que de inmediato lo rodearon. Su desconcierto era tal, que lo único que se le ocurrió decirles era que no traía dinero. En total silencio, los verdecitos lo tomaron por su cuenta y lo llevaron cargando hasta el borde del cráter sin hacer caso de sus contorsiones y risitas nerviosas causadas por las cosquillas que sentía. Llegaron hasta la escalera de caracol y luego, sorprendentemente, levitaron con todo y la humanidad de Simón hasta desaparecer en el fondo de la chimenea del volcán. Simón empezaba a sentir algo de miedo pero no le dio tiempo de aterrorizarse pues perdió el sentido.
Al día siguiente, para sacarlo, trataron de atarlo a una camilla pero no se dejaba. Ya no tenía cosquillas y sí un tremendo dolor de cabeza. Finalmente, los brigadistas lo sacaron de ahí. Las fotos del rescate y sus declaraciones salieron en los tabloides del ramo sensacionalista donde Simón tuvo su momento de celebridad. Aquel suceso pasó al olvido y Simón jamás ha regresado por el jardín del Cuexcomate.
*"El volcán más pequeño del mundo" es en realidad la boca de un géiser extinguido. Está situado sobre la calle 2 Poniente, entre la Ave. Ayuntamiento y la 3 Norte, en La Libertad, Puebla, Pue.
