martes, 3 de agosto de 2010

LOS ORÍGENES DEL MORO


A mi amigo R. Castañeda R.

Así empezó:
"Salido que hubo de Granada, tomó las de villadiego y se perdió en las brumas de la Historia", diría el eximio Manolito de Burgos en su obra "Pintose de mil colores", joya de la literatura y muestra excelsa del romancero del siglo XV, de donde Abenamar, Abenamar, es sólo un pobre remedo. Para el lector avezado este puede ser un buen punto de partida en la búsqueda, pero... ¿Hemos considerado todas las posibilidades? Quizás debamos hacerlo; abramos nuestra mente y veamos cómo se rasgan los velos del misterio.
Hipótesis I.- El Moro llegó a América junto con Colón, pero venía de incógnito.
Hipótesis II.- El Moro arribó a América en una carraca de alquiler.
Hipótesis III.- El Moro viajó a América remando.
Hipótesis IV.- El Moro llegó a América nadando. (1)
Dicho lo anterior, ahorrémosles a los sesudos exegetas de la Historia algunos siglos de esfuerzo y saltemos a un lugar más cercano: la Nueva España. Por ahí de 1597 se empezó a notar por primera vez un extraño mestizaje al que los antropólogos llamaron, con gran originalidad, mozárabe-náhuatl; los primeros individuos de este mestizaje fueron ubicados en la fértil zona aledaña al río Apulco, donde debido a la abundancia de campos cubiertos de flores se fundó el asentamiento llamado Xochiapulco, en la actual Sierra Norte de Puebla. Bueno, pues de ahí viene y así termina la exhaustiva investigación antropológica que tras años de búsqueda y análisis dio como resultado el descubrimiento más sobresaliente de los últimos años: El "Moro de Xochiapulco". Último ejemplar vivo de dicha etnia que, nostálgico, deambula eventualmente por las calles y centros comerciales de la Ciudad de Puebla. Su sueño dorado es cantar el Otelo en la próxima temporada de Ópera.
(1) Las hipótesis del II al IV fueron desechadas tras un concienzudo análisis efectuado por catedráticos de Lógica Aristotélica de la Universidad Complutense en aquel sonado caso conocido como "El complut del siglo".