martes, 27 de julio de 2010

METRALLA


La Historia ni siquiera me menciona. Pero no importa. Si yo hubiera estado pensando en la gloria, soñando en poner mi nombre por ahí en algún lugar, no hubiera podido hacer nada. Sólo cumplí con mi deber y no por obediente, sino porque aquí, en mi corazón, una voz interior me recordaba constantemente que lo que hacía estaba bien. Que valía la pena cualquier sacrificio para cambiar las cosas y que mi labor, pequeña y humilde era la parte que me correspondía para lograr ese cambio. Era soldado raso, como la mayoría. Mi mosquete y yo hicimos mucho daño al enemigo. Perdí la cuenta cuando pasé de diez y dejé de contarlos. Para qué contar los muertos si a fin de cuentas para eso estaba. Tras más de dos meses de sitio, el calor, la sed y el hambre, ya no eran nada para mí. En las noches de guardia, junto a la lumbre, cantábamos aquella de
"Por un cabo doy dos reales,
por un sargento un tostón.
Por mi general Morelos,
doy todo mi corazón."
Un mal día, otro ataque realista intentó penetrar nuestras defensas. Habíamos resistido por más de una hora. Me asomé después de cargar el mosquete y no supe de mí. Sólo alcancé a escuchar un cañonazo que barrió conmigo y varios más. Desperté en la traílla que arrastraba un caballo el día que salimos de Cuautla a principios de Mayo de 1812. Fue en ese camino que me quejé de la pierna y el que marchaba a mi lado me dijo. Estás bien. Con una pierna, no tienes que caminar.

martes, 20 de julio de 2010

ENTREVISTA INÉDITA




-Nos encontramos a un lado del camino en medio de estas bellas montañas donde vamos a entrevistar al ingeniero aeroespacial mexicano Rolando de la Torre. Él es egresado del Instituto Internacional de Astrofísica y Exobiología (IAEI por sus siglas en inglés); colaboró durante diez años en el Proyecto Exobiológico Interdisciplinario de la NASA y es el experto mundial más connotado en EBE (Entidades Biológicas Extraterrestres). Se encuentra aquí disfrutando de un año sabático en la cabaña que posee en estas montañas de la Sierra Norte de Puebla y se dice que ha sido testigo hace unos días de un suceso extraordinario que recuerda con perfecta nitidez. Pero dejemos que el ingeniero nos relate su estremecedora experiencia.
- Buenas tardes ingeniero.
- Buenas tardes. Pues lo que yo pude ver, fue una nave que se detuvo levantando una gran polvareda allí, en la orilla del camino. Momentos después se abrió lentamente una compuerta. Recuerdo con toda claridad cómo una figura de aspecto humano salió de ella y comenzó a efectuar una especie de rutina de inspección alrededor de la nave. Después se detuvo. Una escotilla se abrió lentamente con un suave siseo y el ser introdujo ahí la parte superior de su cuerpo para momentos después salir de ahí con un dispositivo antigravitacional en sus manos. Luego, con sorprendente habilidad, instaló el aparato en un costado del fuselaje y éste levitó ligeramente. A continuación regresó a la escotilla de donde sacó un herraje metálico. Después de maniobrar un poco, extrajo de la nave un gran disco brillante con la periferia negra, llena de símbolos indescifrables. Lo llevó hasta la escotilla y regresó con otro igual y lo puso en donde había quitado el otro. Hizo descender la nave y quitó el dispositivo antigravitacional. Lo llevó a la escotilla y ésta se cerró de inmediato. Entonces, el ser pareció buscar a su alrededor y fue en ese momento que descubrió mi presencia. Un tremendo escalofrío recorrió mi espalda...
- ¿Y qué pasó entonces? ¿Qué hizo usted?
- Nada, yo permanecía inmóvil pero entonces: el ser ¡Me habló!
- ¿Le habló?
- ¡Sssí! ¡Me habló en perfecto castellano!
- ¡Qué barbaridad! ¡Eso debe haber sido terrible! Y qué, ¿Le dió algún mensaje para los terrícolas?
- No, no me dió ningún mensaje.
- ¿Entonces, qué le dijo?
- Pues... Me preguntó si no había por aquí cerca una vulcanizadora para reparar su llanta...

martes, 13 de julio de 2010

PLÁTICA


- ¡Qué cres!
- ¡Qué!
Pos que anoche que andaba yo por ahí por la Colombres, que veo un carro que venía pallá y pacá, pallá y pacá y luego ahí, ya pa llegar al puente, por tantito más y se da un llegue pero desos que ¡Güeno! Tons dije no, pos nostá bien. Tons que los alcanzo y que les doy el cerrón. Que se paran, que me bajo y les iba yo a decir, ps ya sabes, lo de siempre, y que veo queran El Yaqui y El Perico...
- ¡No manches! ¿El Perico? Psiese no es de acá. ¿Qué andabasiendo con El Yaqui? ¡Yaa!
- ¡Psepa! Total que les pregunto qué onda y ¡Nada! que habían tenido un evento allá con aquellos y la bola, pero ¡Pérate! Que me fijo y que miro quel Perico había vomitado. Estaba todo guacareado y venía... ps tirado abajo del tablero. ¡Ah! ¡Porquel que venía manejando era El Yaqui!
- ¿El Yaqui? ¡Psiese güey ni licencia tiene!
- Pos no, pero si El Perico no estaba apto pa manejar ¿Bueno, no?
- No, posí ¿Y luego?
- Psnada, que les digo que abrieran las ventanas pa que les diera el aire y se les bajara un poco. Que tuvieran precaución al manejar. Que no fueran inconscientes. Quera muy peligroso manejar así... ¡Se pueden matar! Les dije.
- Y... ¿En qué paró todo?
- No, psora en la mañana, El Perico puso al Yaqui a lavar el carro del jefe.
- Ta bien. Y el jefe qué ¿No supo nada?
- ¡No psno! Él venía roncando en el asiento de atrás y pss ¡Pa cuándo son los cuates! Hoy por tí, mañana por mí ¿No?

martes, 6 de julio de 2010

SWAMI PACHANDA




Durante muchos, muchos años, he tratado de comunicarme con otras dimensiones, con otros seres. Lo he intentado por todos los medios, desde los hongos de María Sabina, las canalizaciones, los mediums, los viajes astrales, la meditación trascendental, el hatha yoga, la tabla Ouija (marca reg.), las runas célticas, los huesitos de chabacano, la matatena, el I Ching, el tarot de Marsella, el café turco, la arena de Cancún, las pirámides de cuarzo, la perinola de toma y daca, los palitos chinos, las varillas de zahorí, los polvos de la madre Matiana, los libros de Houdini, la escritura automática, la psicofonía, el campo humidificado de Saharandaja Tahrambana; el ya anticuado pansexualismo freudiano; las sincronicidades jungianas, los videos de Jaime Mausán y las cucharas de Uri Geller, hasta la desinteresada asesoría de David Copperfield. ¡Ufff! Como ustedes pueden ver, por voluntad no he parado. Por lo tanto, he llegado a la conclusión de que yo no reúno las características idóneas para establecer esa comunicación. Seguramente las entidades superiores y los maestros encendidos no deben juzgarme merecedor de ese privilegio reservado para "Los Escogidos" (todavía no sé por quién) y he decidido aceptar mi realidad (sano consejo de Pedro Ferriz. Sí, ese señor de las tupidas cejas), pero... seguiré intentándolo. Si alguno de mis apreciables lectores desea ponerse en contacto conmigo, podrá encontrarme en la feria de San Marcos, en el carnaval de Veracruz y en la feria de Puebla (a un ladito de la sección egipcia) donde como siempre estaré a sus órdenes en los misteriosos menesteres de la quiromancia.