martes, 11 de febrero de 2014

TACOS

Hace tiempo que escribí el "Manual Iniciático para el Tacófilo Amateur", en edición bilingüe. Un éxito editorial en los EEUU. Ahora es lectura obligada para el visitante extranjero en todos los aeropuertos internacionales del país. En él puse toda mi experiencia en el galano arte de comerse un taco. Incluye información desde cómo averiguar la calidad de las tortillas y la composición de las salsas, hasta los diversos cánones de la urbanidad para comerlos de pie o sentado. Habla de la técnica de 45 grados de inclinación craneal para evitar chorrearse la camisa y la trampa del meñique-anular para que el taco no suelte su contenido. También considera la señalética taquense para pedir otro de maciza, de buche o de nana, con la boca llena. Además enseña cómo relamerse para eliminar el cilantro pegado en los dientes y cómo enjugarse las lágrimas con las mangas cuando se está enchilado. Un verdadero tesoro. Cuenta desde luego con un listado de frases proscritas por el decoro nacional como: ¿no tiene catsup? cuyo objetivo es enriquecer el acervo cultural del tacófago, nacional o extranjero, y evitar bochornosas situaciones. Para fines estadísticos, de control y seguimiento, contiene un cuestionario sencillo y accesible que el tacófilo amateur puede contestar y enviar al editor, quien después de minucioso análisis y valoración, decidirá si el aspirante es merecedor de la credencial personalizada e intransferible (con foto), que lo acreditará como miembro activo de la CONACOT (Cofradía Nacional de Comedores de Tacos), fraternidad que me honro en presidir. Desde luego que no sirve para obtener descuentos en las mejores taquerías de México (sería indigno). La credencial, sin embargo, es gratuita. Informes en www/conacot.como.mex .