
EL AVISO
Nada se ha aproximado a lo que yo he visto. Ni la imaginación más febril alcanzará a figurar el más impresionante cataclismo jamás sufrido por la humanidad, o al menos, por esta humanidad. Nada nuevo, me dirán si les menciono al Sol. Es la fuente de energía de este sistema planetario. Sin embargo, así como se encarga de mantener la vida sobre la superficie de éste, su tercer planeta, un incremento sin precedentes en su actividad magnética creará colosales tormentas de energía que golpearán la Tierra destruyendo por principio todo aquello que se sirva de electricidad, anulando la principal fuente de energía que mantiene funcionando a la civilización actual. Las noches volverán a ser oscuras. Esa intensa actividad traerá aparejado un terrible aumento en la temperatura global, ya de por sí en proceso de calentamiento. Tan brutal impacto energético no sólo alterará la relativa estabilidad de las placas tectónicas de la Tierra sino que causará que se agiten como quien ondula y sacude una alfombra sobre el suelo, provocando su fractura en múltiples lugares. Estos movimientos telúricos generarán alrededor del mundo numerosas manifestaciones de vulcanismo verdaderamente aterradoras. Nada construido por el hombre podrá sobrevivir a esos mega terremotos. No habrá lugar seguro para la mayoría de los humanos y los que han construido refugios subterráneos con la esperanza de sobrevivir para adueñarse del mundo después de la catástrofe, bueno, han construido sus tumbas pues quedarán sepultados bajo los estratos geológicos. No parará ahí la pesadilla. Las aguas oceánicas se saldrán de sus cuencas y protagonizarán gigantescos maremotos cuyas olas monstruosas barrerán lo que haya quedado, cambiando totalmente el perfil de los continentes. Lo que hoy es desierto, será océano y lo que es océano será desierto. Cuando todo termine, quedará un planeta desconocido, nuevo y listo para que aquellos que hayan quedado, que los habrá, empiecen de nuevo y quizá sí, quizá no, repitan por enésima vez la misma historia.
Tal vez sea la última oportunidad para la especie, no lo sé, hay cosas que no nos está dado conocer. Hemos hecho esto por milenios esperando la chispa de la mutación, que aún no se presenta. Se aproxima el tiempo (¡qué concepto!) y debo retirarme. No puedo interferir pues sólo soy un Operario Universal haciendo su trabajo. Registro esto el 13 de diciembre de 2012 según su cómputo local. Aún les quedan ocho días.