Algún día tenía que decírtelo y ese día ha llegado. Es cierto que mi relación contigo me ha dado cierta celebridad pero mientras llega la Navidad, me paso la vida encerrado en un lugar caliente y apestoso esperando ese evento que siempre tarda un año en llegar. Quisiera que en esta ocasión se me cumpliera este deseo: Quiero estar todo el año en libertad vagando por ahí con mis amigos. Creo que no es mucho pedir, total, si me necesitas sólo tienes que buscarme. Sabes muy bien que no me puedo ocultar. Además, para mí es un placer ayudarte. El ver las caras de felicidad de los niños en Navidad me da energía suficiente para cumplir con mi cometido anual. Ahí queda mi petición y espero que no la eches en saco roto.
Desde el pesebre con cariño
Rudolph.
