miércoles, 2 de diciembre de 2009







HACERSE DE PALABRAS


Cada vez con más frecuencia me encuentro con que en mi "caja de herramientas" tengo una cantidad de recursos ya muy, muy gastados. Trataré de explicarme. Cuando escribo, tengo la sensación de estar diciendo lo mismo cada vez aunque no sea así; quizá los conceptos y las nociones sean diferentes, tal vez las situaciones y los personajes también difieran pero hay algunas cosas que permanecen invariables, permanentes, impertérritas diría yo, tozudas hasta el extremo, con pequeñas variantes evolutivas para bien o para mal de vez en cuando. Me refiero a las palabras. Ésas que unas veces se comportan como potros cerriles sobre cuyos lomos no puedes soportar mucho tiempo, y otras que se desplazan con suave contoneo por las veredas del papel como educados caballos de paso. Debería haber alguien dedicado a la creación permanente de nuevas palabras; vocablos novedosos con o sin raíces etimológicas pero frescos, actuales y de buen nivel, eufónicos y sencillos, útiles y funcionales.
Creí estar soñando cuando me encontré en una Feria del Libro, un volumen bellamente presentado con pastas modernas de buen gusto cuyo título rezaba: "Neologismos Castellanos para el Siglo XXI". El tomo era el único y estaba envuelto en película plástica transparente. Tuve que ocultar mi emoción al verlo, y fingiendo indiferencia pregunté su precio que me pareció barato. Lo compré y en llegando a casa, con manos temblorosas por la emoción, le quité la envoltura y con gran expectación corrí las páginas... Salvo unas tenues líneas que rayaban sus hojas, todo el volumen estaba en blanco. Bueno, no todo. En la primera de forros y con tipografía Courier de doce puntos decía:

GRACIAS POR SU COOPERACIÓN.
CUANDO LO LLENE, HAGA EL FAVOR
DE PRESENTARLO EN LA
ACADEMIA POBLANA DE LA LENGUA
DONDE LE ESPERA UN PEQUEÑO OBSEQUIO
POR SU APORTACIÓN AL DESARROLLO DE
NUESTRO BELLO IDIOMA.