martes, 26 de mayo de 2009





EL ARMA



Desplazándose a zigzagueante velocidad y con sus detectores funcionando en pleno, se aproximaba a su objetivo velozmente haciendo poco caso del peligro que representaba aquel ente gigantesco y el arma letal que descansaba a su lado. Sin embargo, la situación no le resultaba nueva pues tenía una amplia experiencia en el arte de burlar a aquellos seres. Así pues, se detuvo en las cercanías para estudiar la situación y planear una estrategia. Sólo le tomó unos segundos llegar a una decisión: se aproximaría lo más posible y de no ser descubierta su presencia, atacaría de inmediato. Despegó volando bajo para evitar la detección y se aproximó temerariamente al objetivo. De ahí en adelante todo sería más fácil. Un movimiento más y llegaría. Con cautela, avanzó un poco y lo último que vio fue el arma mortal descendiendo velozmente sobre ella y que dejó, como único vestigio de su existencia, una fea mancha en la alacena.

miércoles, 20 de mayo de 2009





ELLA


La mesita del café, el bullicio de la gente alrededor del quiosco y la música ambiental que compite perdiendo con la de un establecimiento en barata de temporada; el niño que insiste en que lo monten en el infatigable caballito eléctrico para pedir llorando que lo bajen en la primera galopada; el señor que dos veces por semana juega interminables partidas de ajedrez, libro en mano ("Por qué pierde usted en el ajedrez"), contra sí mismo. El afable saludo del gerente de una tienda de deportes que pasa por ahí rumbo al establecimiento; las amables meseras del café... Dos americanos, uno con media carga y el otro con mucha espuma...alguna golosina y... Ella.
Ella... su silencio, su comentario, su aroma, su sonrisa. Su presencia, el calor de su mano, su mirada dura y suave a la vez, profunda y atrayente como la noche cósmica. Su semblante a veces ausente, a veces esencial, siempre causal de inquietudes y cuestionamientos incontestables. Misteriosa y transparente en su deliciosa madurez, con los detalles de infantiles suspicacias. Indefinible, indescifrable, inconquistable aún conquistada; siempre con las alas abiertas en un perpetuo ya me voy que nunca llega pero que está ahí siempre presente... Han sido muchos años, sí, muchos. Los suficientes como para saber lo que va a suceder en cada cita, tratando de adivinar tan sólo de qué grado será la diferencia, por dónde vendrá y en qué momento.
Ahora ya lo sé. El misterio ha terminado. Se acabó la inquietud y se agotaron las sorpresas. Pago la cuenta de siempre y me marcho a casa, dejando a mi soledad sentada en la mesita del café.

martes, 12 de mayo de 2009





SEMÁNTICA



La vacuidad de la frase "non plus ultra" se explica por sí misma. De hecho, su inexistencia se encuentra latente en su mismo postulado dentro de la partícula "non". Ahora bien, a riesgo de tornarme lacónico y considerando que la verborrea no es mi fuerte, paso a juzgar el "plus", que no por eso deja de ser más o menos mayor o menor en aquello de la invalidez, es decir, que objetivamente considerado, el "plus" juega un papel verdaderamente absurdo después del "non", como que llegó tarde al reparto de significado específico y su peso real dentro de la frase viene siendo opacado desde el inicio, dándosele rotunda certificación de inexistencia con la palabra "ultra", que a mi juicio bien pudiera haber sido utilizada más por eufonía y por ritmo que por ingente necesidad semántica. Si ya no hay más es porque ya se acabó y es lo de menos que tan acá o tan allá se haya agotado el combustible significativo - esto al menos dentro de un vacío absoluto donde lo relativo deja de tener punto de apoyo - sin embargo, concediendo al concepto una ubicación causal, relativa y secuencial, podremos reconocer que el "ultra" proporciona un entorno de volutas y hojas de acanto a una expresión que sin ella quizá careciera del atractivo turístico-literal que caracteriza a las frases vanas, que sin ese componente que tan marcadamente las matiza, parecerían como infantiles trazos en los muros de un jardín de niños. He de decir, al margen de cualquiera otra consideración, que la Duda sí valora en toda su mentira la tal frase y a su alrededor construye todo un edificio, apoyándose en el fulcro de su absurdo sentido, para fundamentar una obra cuyas columnas y trabes se proyectan en las infinitas posibilidades del cotidiano acaecer fenoménico.

miércoles, 6 de mayo de 2009





AL AIRE



¡Bueno! ¡Bueno! ¡Aquí yo! ¡Si alguien me escucha, que conteste! ¿Que cuál es mi clave? ¿Pues qué no se dan cuenta? ¡Esta es una emisión libre! Yo no pertenezco a ningún club de radioaficionados. Simplemente soy yo ¡Al aire! ¿Mi frecuencia? Pues... Poderosamente cotidiana. ¿Que qué banda? Ehh... de lado a lado. ¿En qué onda? En una por demás extraña; todos la oyen y nadie la capta. ¿Me explico? ¡Saca la antena! Todo lo que tienes que hacer es... pues... verás... es... Bueno, tú comprendes, ¿O No? No. Ni modo, no la captaste ¿Verdad? No te preocupes... Bueno mejor sí preocúpate. Yo también me empiezo a preocupar. Algo anda mal; puede ser ¿Sintonía?, tal vez. ¿Longitud de onda? Quizá. ¿El horario? No, pues me sucede a cualquier hora. ¿La altura de mi antena? No creo, a veces transmito acostado como ahora. ¡Bueno! ¡Bueno! ¿Alguien me escucha? ¡Caray! Hay veces que ni yo mismo me recibo. ¡Cambio y fuera!